En esta noticia
- ¿Por qué muchas personas se despiertan siempre a la misma hora?
- ¿Cuál error más común que empeora el insomnio?
- Dormir más no siempre mejora el descanso
- Diferencia entre tener una mala noche y sufrir insomnio
- Estrés, hormonas y salud mental: factores que afectan el sueño
- ¿Qué recomiendan los expertos para dormir mejor?
Dormir bien se convirtió en una de las principales preocupaciones de millones de personas. Entre el estrés, la ansiedad y las rutinas agotadoras, cada vez más adultos aseguran despertarse a las 3 o 4 de la mañana sin poder volver a dormir.
Aunque muchas personas creen que se trata de un problema sin solución o de una simple “mala costumbre”, especialistas en sueño advierten que detrás de esos despertares nocturnos suele existir un patrón aprendido por el cerebro.
La experta en insomnio Kathryn Pinkham, fundadora de Insomnia Clinic, explicó en una entrevista con Hello Magazine por qué ocurre este fenómeno y qué hábitos pueden ayudar a recuperar el descanso.
¿Por qué muchas personas se despiertan siempre a la misma hora?
Según Pinkham, despertarse durante la madrugada es normal. El problema aparece cuando el cerebro empieza a asociar ese horario con preocupación, alerta o ansiedad.
En ese momento, muchas personas miran el reloj, calculan cuántas horas les quedan para dormir y comienzan a angustiarse pensando en el cansancio del día siguiente. Ese estado de vigilancia termina reforzando el problema.
“La cama deja de asociarse con descanso y pasa a convertirse en un lugar de tensión”, explicó la especialista.
Por eso, uno de los consejos principales es evitar mirar la hora cuando ocurre el despertar nocturno.
¿Cuál error más común que empeora el insomnio?
Pinkham advirtió que intentar dormir a la fuerza suele generar el efecto contrario. Cuando pasan varios minutos sin poder conciliar el sueño, recomienda levantarse de la cama y hacer una actividad tranquila hasta sentir nuevamente sueño.
Leer algo relajante, respirar profundo o permanecer en un ambiente tenue puede ayudar más que quedarse acostado frustrándose.
Además, la especialista remarca la importancia de mantener una hora fija para despertarse todos los días, incluso después de una mala noche.
Dormir más no siempre mejora el descanso
Uno de los mitos más extendidos sobre el sueño es creer que acostarse más temprano o pasar más horas en la cama ayuda a compensar el cansancio acumulado.
Sin embargo, Pinkham sostiene que eso puede debilitar el impulso natural del sueño y aumentar el tiempo despierto durante la noche.
“La presión por dormir perfectamente termina alimentando el insomnio”, explicó.
También cuestionó la obsesión con alcanzar las famosas ocho horas exactas de descanso, ya que las necesidades varían según cada persona y etapa de la vida.
Diferencia entre tener una mala noche y sufrir insomnio
La especialista aclaró que tener noches difíciles de vez en cuando es completamente normal, especialmente en períodos de estrés o cambios emocionales.
El insomnio aparece cuando los problemas para dormir se vuelven persistentes y empiezan a afectar el ánimo, la energía o las actividades cotidianas.
Entre las señales más frecuentes aparecen:
- Dificultad para conciliar el sueño.
- Despertares repetidos durante la noche.
- Levantarse demasiado temprano.
- Ansiedad constante por dormir mal.
- Cambios extremos en las rutinas para intentar descansar.
Estrés, hormonas y salud mental: factores que afectan el sueño
Pinkham también destacó el impacto de las hormonas y el estrés sobre el descanso, especialmente en mujeres que atraviesan la perimenopausia.
Durante esa etapa, los cambios hormonales pueden volver el sueño más liviano y aumentar la sensibilidad a los despertares nocturnos.
A eso se suman factores como la sobrecarga mental, las preocupaciones diarias, la crianza de hijos y la dificultad para desconectarse emocionalmente antes de dormir.
¿Qué recomiendan los expertos para dormir mejor?
Entre las estrategias más efectivas para mejorar el descanso, la especialista mencionó:
- Mantener horarios regulares.
- Exponerse a la luz natural por la mañana.
- Reducir la ansiedad relacionada con el sueño.
- Evitar controlar constantemente las horas dormidas.
- No usar la cama como espacio de preocupación.
- Realizar actividades relajantes durante el día.
También señaló que la terapia cognitivo-conductual para el insomnio es actualmente el tratamiento con mayor respaldo científico, ya que ayuda a modificar los pensamientos y hábitos que sostienen el problema.