Las moscas de cocina se multiplican rápido y se convierten en una de las molestias más comunes del hogar en ciertas épocas del año.
Existe una trampa casera, distinta a los clásicos de vinagre o limón con clavo de olor, que se arma en minutos con materiales que cualquiera tiene en su casa.
Cómo armar la trampa de botella con azúcar
El truco consiste en fabricar una trampa con embudo usando una botella de plástico reciclada:
- Cortar la parte superior de una botella de 2 litros, unos 6 centímetros por debajo del cuello
- Retirar la tapa y colocar esa parte superior boca abajo, encajándola como embudo dentro de la base de la botella
- Verter en el fondo un poco de agua con dos cucharadas de azúcar
- Ubicar la botella cerca del frutero, la mesada o el cesto de residuos
Por qué funciona
Las moscas ingresan atraídas por el olor dulce a través del embudo, pero no logran encontrar la salida una vez adentro, ya que la forma angosta del cuello invertido las desorienta. Es el mismo principio que usan las trampas comerciales, pero sin gastar un peso.
Este método tiene una ventaja frente a otros trucos caseros: no usa productos con olor fuerte como el vinagre, algo que en cocinas pequeñas puede resultar invasivo.
Para reforzar el resultado:
- Vaciar y lavar la trampa cada 2 o 3 días
- Mantener tapados los recipientes con fruta o restos de comida
- Sacar la basura orgánica todas las noches, ya que es el principal foco de reproducción
Bonus: si la infestación es grande, se pueden colocar dos o tres trampas distribuidas en distintos puntos de la cocina para acelerar el resultado.