Con el invierno llegan más resfríos y gripes, y con eso, un mayor consumo de antigripales. Sin embargo, especialistas en toxicología advierten que combinarlos con alcohol puede generar efectos adversos graves.
Qué pasa en el cuerpo cuando se mezclan
La mayoría de los antigripales combinan paracetamol, pseudoefedrina, clorfenamina y cafeína. Cada uno de estos componentes reacciona distinto frente al alcohol.
- El paracetamol es el más riesgoso: el alcohol favorece la formación de metabolitos tóxicos que pueden derivar en daño hepático. Según los especialistas, una intoxicación puede empezar con síntomas leves y evolucionar horas después hacia un cuadro grave.
- La clorfenamina, presente en varios antigripales, ya genera somnolencia por sí sola. Combinada con alcohol, aumenta la pérdida de reflejos y el riesgo de accidentes de tránsito o caídas.
- La pseudoefedrina, usada para la congestión nasal, puede elevar la frecuencia cardíaca y la presión arterial. Sumada al alcohol, ese efecto se intensifica y puede provocar palpitaciones o complicaciones cardiovasculares.
Por qué el riesgo se subestima
Algunos antigripales incluyen cafeína para contrarrestar el sueño. Sin embargo, mezclada con alcohol puede generar una falsa sensación de lucidez, lo que lleva a subestimar el nivel real de intoxicación.
Señales que requieren atención médica inmediata:
- Somnolencia excesiva o dificultad para despertar.
- Vómitos persistentes.
- Dolor abdominal intenso.
- Alteraciones de la conciencia.
Que un medicamento sea de venta libre no significa que sea inofensivo combinado con alcohol.
En conclusión, la recomendación de los especialistas es simple: evitar por completo el alcohol mientras dure el tratamiento con antigripales.