Para lograr un estilo de vida saludable, es necesario integrar hábitos saludables en las actividades diarias. Es fundamental realizar ejercicios, mantener una alimentación adecuada y descansar el tiempo necesario para alcanzar una mente sana.
La salud mental representa un aspecto verdaderamente relevante, dado que el cerebro constituye el órgano más significativo del organismo. Asimismo, existe una bebida que es poco consumida por la mayoría, bien sea por falta de costumbre o por desconocimiento, la cual potencia su funcionamiento.
El té que estimula la función cerebral y fortalece la memoria.
La renombrada Universidad de Reading del Reino Unido llevó a cabo un estudio que reveló la relevancia de consumir té para proteger el cerebro. Esta investigación se extendió por aproximadamente tres años, concluyendo que los flavonoles protegen el principal órgano de los seres humanos.
De acuerdo con la Academia Americana de Neurología, individuos que incorporan en su dieta alimentos ricos en flavonoles pueden experimentar un envejecimiento más lento en comparación con aquellos que no lo hacen.
Los flavonoles son un tipo de flavonoide presente en los pigmentos vegetales. Según el portal Infosalus, estos compuestos poseen propiedades antioxidantes que benefician la salud.
Estos compuestos también se encuentran en otros alimentos como las frutas, las verduras y el vino.
El té y su impacto en la función cerebral y el envejecimiento
Los científicos han hallado que la ingesta de aproximadamente dos tazas de té diariamente podría incrementar las capacidades del cerebro y resguardarlo del proceso natural de envejecimiento. En este sentido, se seleccionaron para el estudio el té negro, rojo, verde o similares.
Los experimentos se llevaron a cabo con personas mayores de 60 años. Se dividieron en dos grupos: uno consumía medio litro al día mientras que el otro recibía un placebo. Asimismo, cada participante realizaba tareas de recuerdo de palabras para evaluar su memoria.
Los resultados indicaron que aquellos que consumían las bebidas ricas en flavonoides presentaban un rendimiento aproximadamente 11% superior al de quienes no las ingirieron. Adicionalmente, aquellos que al inicio del estudio tenían un consumo menor de flavonoides experimentaron una mejora del 16%.