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Con la llegada de las bajas temperaturas, encontrar una forma de mantener la casa cálida sin que aumente el gasto en electricidad se convirtió en una prioridad para muchas familias. Aunque el caloventor sigue siendo uno de los equipos más utilizados por su precio y facilidad de uso, especialistas advierten que no es la opción más conveniente desde el punto de vista energético.

El avance de nuevas tecnologías cambió la forma de calefaccionar los hogares. Hoy, el aire acondicionado en modo calor aparece como una de las alternativas más eficientes para enfrentar el invierno, gracias a un sistema que aprovecha mejor la energía y permite reducir considerablemente el consumo.

Por qué el aire acondicionado consume menos que un caloventor

A diferencia de los calefactores eléctricos tradicionales, el aire acondicionado con bomba de calor no produce calor mediante una resistencia. Su funcionamiento consiste en captar la energía térmica presente en el aire exterior y trasladarla al interior de la vivienda, incluso cuando las temperaturas son muy bajas.

El uso correcto del aire acondicionado en modo calor puede representar un ahorro de hasta un 75% (Fuente: Freepik).siraphol siricharattakul

Este sistema consigue un rendimiento muy superior al de otros equipos eléctricos. Por cada kilowatt de electricidad que utiliza, puede entregar entre tres y cuatro kilowatts de energía térmica, una diferencia que explica por qué se lo considera una opción mucho más eficiente.

  • Consume mucha menos electricidad que un caloventor.
  • Utiliza tecnología de bomba de calor para calefaccionar.
  • Puede entregar entre tres y cuatro veces más energía térmica que la electricidad que consume.
  • Mantiene los ambientes cálidos con mayor eficiencia.

Cómo usar el equipo para ahorrar más dinero

Especialistas del sector energético sostienen que el uso correcto del aire acondicionado en modo calor puede representar un ahorro de hasta un 75% frente a los equipos eléctricos de resistencia, siempre que se configure de manera adecuada.

Uno de los errores más frecuentes es fijar temperaturas demasiado elevadas con la idea de calentar más rápido la habitación. En realidad, esa práctica solo incrementa el consumo sin ofrecer mejores resultados. La recomendación es mantener el termostato entre 20 °C y 22 °C para lograr un ambiente confortable y evitar gastos innecesarios.

  • Ajustar la temperatura entre 20 °C y 22 °C.
  • Evitar configurar el equipo a 28 °C o 30 °C.
  • Mantener una temperatura constante mejora la eficiencia.
  • Un uso adecuado ayuda a reducir el impacto de la factura eléctrica durante el invierno.