Una universidad de Emiratos Árabes Unidos (EAU) obtuvo en diciembre de 2025 una patente en Estados Unidos (US12498014B2) por un dispositivo mecánico pensado para reducir las vibraciones que provocan los terremotos en edificios, puentes y otras estructuras.
Esta iniciativa fue desarrollada por Moussa Leblouba, profesor de ingeniería civil de la Universidad de Sharjah, y funciona sin electricidad. La casa de estudios difundió el invento el 4 de marzo de 2026.
Cilindro con esferas de acero: cómo funciona
El aparato es un cilindro hueco lleno de esferas macizas de acero. En su interior hay un eje con varillas cortas que salen hacia los costados, como las ramas de un árbol. Ese eje se conecta a la estructura que se quiere proteger: cuando esta vibra, el eje se mueve hacia adelante y hacia atrás dentro del cilindro y las varillas empujan las esferas. La fricción entre ambas absorbe parte de la energía de la vibración y la transforma en calor.
Es un sistema pasivo: no usa sensores, fluidos hidráulicos ni electrónica, y según la patente no requiere energía eléctrica para operar. Leblouba sostiene que, por eso, un corte de luz durante un sismo no puede dejarlo fuera de servicio.
Según el inventor, cada componente (cilindro, eje, varillas y esferas) se puede quitar y reemplazar por separado, y el conjunto se arma en el lugar sin conocimientos especializados. También afirma que se ajusta a cada estructura modificando la cantidad, el tamaño y la disposición de varillas y esferas, que puede instalarse en construcciones ya existentes y que vuelve a su posición original cuando cesa el movimiento.
Asimismo, Leblouba comparó su diseño con otras tecnologías: dijo que los amortiguadores de fluido tienden a tener pérdidas y que los de metal deformable pueden quedar con deformaciones permanentes y necesitar reemplazo tras un evento importante.
¿Qué resultados tuvo hasta ahora?
En los ensayos de laboratorio, el dispositivo logró una razón de amortiguamiento efectiva de alrededor del 14%, un valor que Leblouba consideró muy promisorio para un sistema exclusivamente pasivo. Ese indicador mide qué proporción del amortiguamiento crítico aporta el aparato y no equivale al porcentaje de energía de un sismo que este absorbe.
Las pruebas se hicieron con desplazamientos de entre 1 y 5 milímetros y arrojaron una rigidez efectiva promedio de unos 5 kilonewtons por milímetro.
Los resultados difundidos corresponden a un prototipo de laboratorio. El equipo prepara ahora ensayos en mesa vibratoria con modelos estructurales a escala, bajo cargas sísmicas más realistas, y estudia variaciones en el número, la posición y la forma de las varillas, y en el tamaño y el material de las esferas.
Además de edificios y puentes, el inventor propone usar el sistema en torres, instalaciones eléctricas y de comunicaciones, vehículos y equipos científicos sensibles.