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La hipertensión es uno de los problemas de salud más comunes alrededor del mundo. Se calcula que cerca de 1.400 millones de adultos sufren de presión alta, una condición de riesgo que puede dañar los órganos vitales y potenciar riesgos relacionados al corazón, accidentes cerebrovasculares (ACV), enfermedades renales, problemas en la vista y daño en arterias.

Agua y presión alta: la relación clave que pocos toman en cuenta

La relación entre la hipertensión y el consumo de agua es directa, ya que la presión alta depende en gran parte del volumen de sangre y del estado de los vasos sanguíneos. La presión arterial está determinada por:

  • La cantidad de sangre circulando
  • Resistencia de los vasos sanguíneos
  • Cantidad de sodio retenida
  • Función renal
  • Regulación hormonal

El agua cumple una función clave en todos estos factores, por lo que su consumo es esencial para mantener en línea la presión.

Qué pasa cuando se toma poca agua

Cuando la ingesta de agua es baja el cuerpo detecta deshidratación. En este proceso se activa el sistema renina-angiotensina-aldosterona, lo que se traduce en una contracción de vasos sanguíneos, retención de sodio y de agua.

En la misma línea, se libera vasopresina, una hormona que reduce la eliminación de agua por los riñones. La sangre se vuelve más concentrada y aumenta su viscosidad, lo que genera un sobreesfuerzo del corazón y puede resultar en un aumento de la presión.

¿Cuántos litros de agua se deben tomar al día? Fuente: Shutterstock

Cuánta agua se debe tomar al día para cuidar la presión arterial

Para evitar sufrir de hipertensión se debe consumir suficiente agua. De esta manera, los riñones funcionarán mejor y trabajarán de forma más eficiente para eliminar el exceso de sodio. Los líquidos también ayudan a mantener un volumen sanguíneo estable y mejorar la elasticidad vascular.

Si bien el consumo de agua depende de distintas variables como sexo, peso, edad, clima y actividad física, se estima que las mujeres deben consumir un promedio de 2 a 2,5 litros al día. Los hombres, por su parte, de 2,5 a 3 litros por día.

Una regla práctica simple para saber cuánto se debe consumir es multiplicar el peso corporal por 35 mililitros. En verano o días con ejercicio intenso, puede aumentar a 40 mililitros por kilogramo de peso.