

Hace pocos días nos abandonó el ingeniero lvaro Carlos Alsogaray, personalidad señera de la economía y la política argentina de los últimos cincuenta años. En su madurez intelectual tuve el privilegio de trabajar activamente bajo su directa dirección por cerca de diez años.
Conocí y experimenté sus impecables dotes de estadista pero fundamentalmente valoré su capacidad de trabajo, su perseverancia y tenacidad en el sostenimiento de sus ideas, la agudeza y profundidad de sus conceptos, su estilo simple y llano para explicar y resolver los temas más complejos.
A pesar de su apariencia adusta y hasta autoritaria, era totalmente afable y sencillo. Sabía escuchar y comprender. Gran conocedor de los hombres, valoraba en su justa medida los esfuerzos ajenos y los premiaba con el estímulo y su gran respeto.
En mi cercanía tomé nota de una flaqueza. La misma era nada menos que un inmenso cariño por su familia. En su valoración, ¿no constituye quizá ello la mejor y más sublime flaqueza del mundo?
En el plano de las ideas nos instruyó adecuadamente de la economía social de mercado, cuyos lineamientos de justicia distributiva, en un esquema de libertad política y económica, hace al bienestar de los pueblos.
Fue un gran nacionalista.
En uno de mis últimos encuentros le pregunté: “Ingeniero, ¿qué es el liberalismo? Su respuesta concreta fue exactamente la que sigue: “Vea Rossi, el liberalismo en la Argentina es: seguir y cumplir firmemente con la Constitución Nacional de 1853. En lo político es disciplina y responsabilidad y también en lo económico. Estamos en una carrera donde en la largada deben existir reglas de juego claras y justas para todos, pero en su desarrollo debe de primar el esfuerzo y la capacidad. En cuanto al gobierno de la Nación, debe de lograr el equilibrio y aún el superávit fiscal y el externo, y tener una total disciplina monetaria para estimular el ahorro y la inversión para el mejor ingreso de la población, siempre... siempre velando por los intereses nacionales, que en todas las contingencias debemos defender. Lo demás ... no es liberalismo .
Ese fue quizá el último pensamiento que me expresó.
El ingeniero lvaro Alsogaray no ha muerto. Sus ideas están entre nosotros.










