Con R$ 37.000 millones en caja para ser invertidos hasta final de año, el ministerio de Hacienda autorizó al resto de las áreas de gobierno a acelerar los gastos y contratar obras y servicios vinculados a infraestructura. La orden es que se agilicen esos trámites hasta diciembre, para asegurarse la utilización de esos recursos en 2011 como restos a pagar de este año.

Esa política se basó en dos pilares. El primero, la confianza del equipo económico en la victoria de Dilma Rousseff.

El segundo pilar es la amplitud fiscal que generó el ingreso de R$ 31.900 millones a las arcas del gobierno cedidos por la empresa Petrobras, a raíz de la cesión onerosa de 5.000 millones de barriles de petróleo en la operación de capitalización de la estatal. Esos recursos le permiten a la cartera de Hacienda autorizar a los ministerios a gastar sin preocupación, aunque con el riesgo de no cumplir la meta de superávit primario.

Con el resultado de septiembre, el superávit acumulado alcanzó R$ 55.700 millones, quedando la necesidad de una economía mensual promedio de R$ 5.000 millones entre octubre y diciembre para cumplir la meta de R$ 76.000 millones del gobierno central, lo que equivale a 2,15% del PBI. La meta para todo el sector público es de 3,3%. Para Hacienda, si hay una meta formal de superávit primario que debe cumplirse, el gobierno intenta, por otro lado, ampliar los gastos con inversiones, citados como condición necesaria para el aumento de la capacidad de crecimiento del país. “Hay una tendencia fuerte a aumentar la inversión pública. Este año esperamos algo en torno a 50% de crecimiento, un buen porcentaje frente a 2009 , dijo Arno Augustin, secretario del Tesoro. Los datos del Tesoro muestran que entre enero y septiembre, se utilizaron R$ 35.400 millones de los R$ 72.500 millones en recursos del Presupuesto de 2010 destinados a inversiones. El gobierno dispone de R$ 37.000 millones para usar en los últimos tres meses del año.

La señal verde que dio el área económica fue tanto para autorizaciones y compromisos de fondos como para liquidación de gastos. El objetivo es preparar las condiciones para que las obras del PAC (Programa de Aceleración del Crecimiento) avancen sin frenos burocráticos en los primeros meses de 2011, cuando los cambios de equipos por la asunción del nuevo gobierno pueden provocar una desaceleración de las contrataciones. Según informaciones de grupos técnicos del ministerio de Hacienda, el cálculo realizado en octubre, que elevó de 7% a 7,5% la expectativa de crecimiento económico para este año, consideró, entre otros factores, la ampliación del gasto gubernamental a final de año y su efecto en la composición del PBI.