

Muchos de los pequeños ahorristas argentinos que pudieron recuperar el dinero del “corralito y muchos otros extranjeros que quieren aprovechar los devaluados precios en dólares de las propiedades y las tierras, se están inclinando por invertir su dinero en el negocio inmobiliario local. Y, dentro de los que manejan esta alternativa, están los que compran departamentos, construyen viviendas o adquieren terrenos en los principales centros turísticos de la Argentina.
Especialistas del sector inmobiliario aseguran que, actualmente, el negocio más fructífero en zonas de veraneo es la compra de tierras. Según explican, en sólo seis meses se le puede sacar una renta de entre el 70% y el 100% a los lotes.
Otra de las apuestas de los inversores es la construcción de casas para revender. En este caso, la rentabilidad oscila entre el 30% y el 50%, según la ubicación y las dimensiones de la propiedad.
También están aquellos que se inclinan por adquirir un departamento, por lo general de dos o tres ambientes, para luego alquilarlo durante la temporada alta a los turistas y durante la baja a los estudiantes.
Junto al lago
Bariloche es, quizás, el lugar que más atrae a los inversores, por el potencial turístico que tiene durante gran parte del año. Allí, los valores del metro cuadrado van desde los u$s 80 a los u$s 150.
Los compradores que pusieron su mira en las tierras en la Patagonia lo hacen sabiendo que todavía se encuentran en un nivel bajo en precios internacionales.










