Contrariamente a su habitual tono de voz vehemente y encendido, Raúl Castells, líder del Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados, y uno de los piqueteros considerados duros, se esfuerza por mantener un tono leve y pausado, en el que nuevamente irradian las contradicciones.

Se define como un admirador confeso de Mao Tse Tung al mismo tiempo que se muestra orgulloso por una nota que le hizo el Financial Times. Se enoja cuando se le consulta por el impacto negativo que sus palabras tienen entre los inversores internacionales y, sobre todo, por la violencia de sus ataques, pero luego amenaza con visitar a todas las empresas de capitales extranjeros.

“Las nacionales no tendrán problemas, pero la situación será distinta para las compañías del exterior , afirma terminante, sin preocuparle que varios directivos ven en peligro los desembolsos de sus matrices por la creciente tensión social.

Sus próximos pasos ya están definidos. La semana próxima promete un nuevo raid por las empresas aunque con nuevos blancos: bancos y automotrices, entre otras multinacionales. Castells dice que no irá con una marcha “sino con un grupo reducido y un petitorio , y agrega que su límite en “las protestas será la integridad física de los empleados y no romper nada . No le preocupa el impacto que tuvo en algunos de los empleados de McDonald’s –cobran por hora trabajada– el haber tomado durante seis horas nueve puntos de venta de la cadena.