

n Varios fueron los hitos que dieron al mundo de los negocios su sello actual. En 1809 la representación de los hacendados, firmada por Mariano Moreno, criticando la anulación del libre comercio y resumiendo las posiciones de la época virreinal marcaron un disparador. Luego se perderían los mercados del Alto Perú y de la plata de Potosí. Ya en 1824 se produjo un empréstito por un millón de libras con la Banca Baring Brothers. En 1853 de la mano de la Constitución Nacional llega la defensa de la propiedad, la igualdad ante la ley y se decide que los impuestos sólo pueden ser legislados por el Congreso. En 1857 la conexión del país encuentra un nuevo rumbo con la inauguración del Ferrocarril del Oeste, el primero del país. En 1876 se produce el primer embarque de carne enfriada en el vapor Le Frigorifique y la primera exportación de trigo argentino a Europa, un caso testigo del granero del mundo. Doce años después, Otto Bemberg, un pionero en la Cervecera Argentina, dio el primer paso de Quilmes. Ya para el 1900 la red ferroviaria superaba los 16.500 kilómetros y se constituía como la más larga de América latina. En 1902, nació Molinos Río de la Plata, que se transformaría en la alimenticia más importante del país y un lustro después, en Comodoro Rivadavia se descubrió petróleo. El primer centenario sorprendió a la Argentina como el sexto país con mayor ingreso por habitante y eso dio el espacio para nuevas obras de infraestructura como la línea A de subtes que se abrió en 1913. La neutralidad durante la primera guerra mundial consolidó al país como el principal exportador de la región. En 1922 se fundó YPF bajo la presidencia de Hipólito Yrigoyen. Para 1933 se firmó el tratado Roca-Runciman con Gran Bretaña con el objetivo de privilegiar el comercio internacional con esa potencia económica. En 1935 nació otra de las entidades que marcarían el camino: Banco Central de la República Argentina. Luego, en 1947 surgió Somisa, primer conglomerado industrial estatal y tres años después llega el momento de Aerolíneas Argentinas. En 1956 se produciría otro hito que aún hoy es polémico: la Argentina ingresaba al FMI como socio pleno y en 1958, bajo la presidencia de Frondizi se impulsó la industrialización y la inversión extranjera directa. Era el turno de la racionalización del sector público y una nueva ola de negocios llegaba a las costas locales.










