

Tras la regata de clasificación para la Copa América de Valencia, que se llevó a cabo en Marsella, una fuerte tormenta dañó tres embarcaciones que estaban en tierra a la espera de ser trasladadas a Valencia. Ellas fueron Alinghi –la ganadora del último certamen, BMW Oracle y Emirates Team New Zealand.
Ver los tres mejores barcos derribados por las ráfagas de más de 65 nudos fue “un poco como la muerte de un familiar , dijo uno de los organizadores suizos de la nueva edición del campeonato. Repararlos podría costar u$s 1.800 millones.
El dramático epílogo de la primera ronda de clasificación para la America’s Cup de 2007 en Valencia generó gran presión sobre los organizadores suizos y de su ambicioso desafío de modernizar la competencia introduciendo por primera vez regatas de flota a los tradicionales duelos de una embarcación contra otra.
La extensa clasificación para la esperada final en 2007 también esta diseñada para darle mayor atractivo al campeonato.La idea es que la Copa América se convierta en el equivalente náutico de la Formula Uno, señaló un organizador.
Pero ya quedó demostrado que es difícil combinar la tradición con la innovación, además de ser un desafío financiero. Yves Carcelle, director de Louis Vuitton, el principal socio del evento, afirma que extender la competencia durante cuatro años implica un compromiso financiero mayor por parte de los espónsors y equipos.
La nueva fórmula también provocó fuertes peleas dentro del último equipo ganador. Los desacuerdos sobre la conducción y la dirección de la copa llevaron a que el director del equipo Ernesto Bertarelli, despidiera a su capitán, el legendario neozelandés Russell Coutts.










