

No es lo mismo el otoño en Mendoza, dice la tonada popular. Es cierto. Su fisonomía está cambiando vertiginosamente. Los edificios se elevan por sobre las copas de los árboles y muchos de ellos parecieran competir en altura con las montañas. El histórico edificio Gómez y su antena perdieron su condición en 2006 cuando se erigieron el Buci y el de la galería Piazza. Este año, dos nuevas torres se disputan el punto más alto de la ciudad: Da Vinci - recientemente inaugurada- y el hotel Sheraton, que se terminará en diciembre.
Para una ciudad de sismos, estos gigantes son como rascacielos. Por eso, cada uno de ellos necesitó un estudio de factibilidad que la municipalidad debió aprobar especialmente.
El edificio Da Vinci es, hasta ahora, el pico de hormigón más alto de la ciudad. “Los desarrolladores no dudaron jamás de la viabilidad del proyecto. Ellos trabajan con un ingeniero local que tiene muchísima experiencia en estructuras antisísmicas , cuenta el arquitecto Guillermo Brunzini.
Frente a la tradicional Plaza Italia, en pleno corazón de la ciudad y a pocas cuadras del centro cívico, este edificio es el único que alcanza los 20 pisos y llega a medir 73,5 metros de altura.
La obra se realizó luego de un concurso privado que el mismo grupo Presidente -la constructora y desarrollista- organizó en el año 2001. El estudio del arquitecto Brunzini, todavía asociado con el arquitecto Spilimbergo, ganó el proyecto y el diseño. “La idea del cliente era crear un edificio bien representativo, que fuese un verdadero ícono de la arquitectura local y que tuviera en cuenta el paisaje ondulante. El desafío fue conjugar esto con la gran altura del edificio y, por otro lado, con la necesidad de una estructura antisísmica, que no podía ser de otra cosa que no fuese hormigón .
Según Brunzini, la utilización de este material fue lo más accesible, porque está comprobado que responde tecnológicamente. Otra opción era el acero, pero “son tecnologías que acá no son comunes, tienen costos elevados y no está comprobado que se comporten mejor , señala.
Los arquitectos buscaron compensar con diseño esa gran masa de hormigón y, al mismo tiempo, hacer un edificio distintivo. “Surge la idea de trabajarlo plásticamente, siguiendo la línea sinuosa de la montaña. No como un cubo, sino desmasificarlo, hacer que pierda los límites. Y después, le agregamos un remate significativo para que no sea un elemento que crece sin final, sino una quinta fachada . El coronamiento de su edificio está hecho en cobre natural con la idea de amoldarse a la forma irregular de los picos de las montañas, por un lado, y de ir haciendo metamorfosis durante su vida, sin necesidad de pintura. “Porque con el paso del tiempo, el cobre va adquiriendo esa pátina verdosa que hará que la cúpula parezca color esmeralda. El mismo metal así responde , cuenta el arquitecto, que está preocupado por los remates de los edificios, sobre todo de los que se alcanzan a ver desde el Cerro de la Gloria los días nítidos, como es el caso de su Da Vinci. “Nosotros sabíamos que iba a haber un desarrollo en altura en la ciudad y hay que cuidar esa nueva fachada que son los coronamientos de los edificios .
De hormigón y vidrio
Una vez construido, ese gran volumen ondulante fue revestido con vidrio azulado para que pudiese reflejar el entorno: la ciudad, la plaza y las montañas. Entonces la idea que tuvieron fue la de forrar la fachada y la contra fachada con vidrio tonalizado y curvo, de manera que pudiese reflejar distintas situaciones. “Uno a veces le tiene miedo a las grandes superficies de vidrio en zonas sísmicas. Pero la tolerancia la dan los balcones, que van interrumpiendo este telón. Además, detrás de los vidrios hay una increíble masa de hormigón calculada para sismos , cuenta el arquitecto.
Ubicado en la zona que más desarrollo inmobiliario tuvo en el último tiempo, el edificio tiene un microcine para 20 personas con pantalla gigante y butacas reclinables (además de videoteca con DVD, CD y videos), sala de lectura con vista a la plaza, cava de vinos con lockers individuales y un espacio para que las personas puedan disfrutarlos, piscina, quincho, salón para eventos, gimnasio, internet WI-FI en áreas comunes, vestuarios para el personal, centro de lavado y cocheras.
La cava de vinos es un servicio que hasta ahora era inédito en Mendoza, lo mismo que el ingreso vehicular a través de la huella dactilar y los ascensores con código de seguridad por piso que restringe el tránsito en cada uno de los niveles.
Gracias a todo esto, el Da Vinci hizo que el estudio de arquitectura ganase un premio en la última Bienal de Arquitectura y que sus desarrolladores también se llevaran un reconocimiento en la cena que organizó Klaukol hace unos días.
Ficha Técnica
Nombre de la obra: Edificio Da Vinci
Ubicación: San Lorenzo 630, Ciudad de Mendoza
Proyecto y dirección de obra: Estudio Brunzini
Desarrollo: Grupo Presidente
Destino: vivienda
Cantidad de niveles: 22
Superficie cubierta: 14.000 m2
Altura: 73.50 m









