

El endeudamiento del Sector Público Argentino alcanzaba, al 31-12-2003, a u$s 178.821 millones (139% del PIB). Su reestructuración parcial –en el caso que la oferta argentina sea aceptada por más del 70% de los acreedores– determinaría la subsistencia de un endeudamiento de rigor de alrededor de u$s 133.500 millones (85,5% del PIB). De ese importe, u$s 84.200 millones serían deuda original (sin alteración de valor, interés ni vencimiento) y el saldo deuda reestructurada.
Los intereses a pagar anualmente por el endeudamiento público no serían inferiores a u$s 7.000 millones. Nuestro país está pagando a su vez, actualmente, u$s 1.000 millones anuales en concepto de dividendos de inversiones. La Argentina necesita un saldo positivo no menor de u$s 8.000 millones anuales de balanza comercial (exportaciones menos importaciones) en los próximos 30-40 años para no incurrir en desahorro, o sea en saldo negativo de la Cuenta Corriente del Balance de Pagos.
El bloque regional representa el 23,9% del comercio exterior de la Argentina.
Dentro del Mercosur, el comercio argentino-brasileño ocupa el 85,7%. En los primeros 6 meses de 2004, la Argentina acumuló un déficit comercial con Brasil de u$s 728 millones. En igual período de 2003 el balance comercial fue positivo para nuestro país en u$s 501,9 millones. Las importaciones originadas en Brasil se incrementaron un 81%. Por los últimos 14 meses consecutivos, la balanza comercial con el principal socio del Mercosur fue negativa para nuestro país.
En el último año, el PIB brasileño creció a una tasa similar a la de la Argentina. Las fuentes que impulsan la recuperación difieren en ambas economías. En Brasil fueron las exportaciones las que lideran la reactivación. En la Argentina, el principal impulso es el consumo. Algunas cifras resumen el importante desarrollo brasileño. En 1998, las exportaciones representaban el 6,5% del PIB. Actualmente superan el 15,5%. En el año 2000, las ventas al exterior alcanzaban a u$s 50.000 millones. Este año superarán los u$s 85.000 millones. Se atribuye a las exportaciones, por sí solas, un crecimiento este año del 2,2% del PIB.
Al margen de contar con un tipo de cambio competitivo (la Argentina también lo tiene), diversos factores coadyuvan a la consolidación exportadora brasileña, hito que lo aleja del colapso del endeudamiento del cual estuvo bastante cerca:
El financiamiento para los exportadores. El Banco Nacional de Desarrollo Económico Social (Bndes) ofrece créditos a tasa LIBO más 1,5% al año. Los créditos son para preembarque (los productores tienen un mejor acceso a materias primas) y para posembarque (hasta 10 años para productos de alta tecnología).
Promoción. La Agencia de Promoción de Exportaciones (APEX) difunde en el mundo los productos brasileños. Hoy, Brasil es el mayor exportador de café, azúcar, soja, jugo de naranja, carne bovina.
Calidad. El Instituto de Investigaciones Tecnológicas (IPT) y el Sabrae (Apoyo a las PyMES Brasileñas) coadyuvan al mejoramiento permanente del producto exportable, su embalaje, rotulado y diseño, y a su adaptación a los consumidores de otros países.
La carga impositiva. Brasil definió su eliminación paulatina para todas las exportaciones. Nadie en el mundo quiere comprar impuestos pagados en otro país.
Indudablemente, en Brasil se ha afianzado la cultura exportadora y aprecian que en ello sus posibilidades son casi infinitas.
La confianza que genera su actitud y aptitud exportadora se refleja como ejemplo comparativo en la industria automotriz. El 87% de las inversiones del sector en el Mercosur tuvieron como destino Brasil. Los autos argentinos este año representan el 2,5% del total de las ventas de automotores de Brasil. Recíprocamente, el 61% de los vehículos vendidos en el 2004 en la Argentina se fabricaron en Brasil.
Es claro. Las exportaciones industriales brasileñas (MOI) alcanzan al 51% del total de las ventas al exterior, en cambio las Argentinas apenas el 30%.
Bajo estas condiciones, la integración comercial del Mercosur es sumamente compleja. Los gobiernos respectivos deben efectuar un esfuerzo mayúsculo continuadamente hacia una eficiente coordinación macroeconómica, y también hacia un equilibrio en materia de subsidios fiscales y de otras políticas públicas que distorsionan seriamente la competitividad general de los integrantes del área.
Ante la cruda realidad que vivimos, nuestro país, en tanto, debería seguir el ejemplo exportador del nuestro vecino.










