En un marcado acto político, que buscó fortalecer la imagen de ambos, los presidentes de Argentina y Bolivia, Néstor Kirchner y Evo Morales, sellaron ayer el contrato de provisión de gas por hasta 27,7 millones de metros cúbicos diarios a partir del año 2010, uno de los acuerdos energéticos más importantes de los últimos tiempos.

El trato, sin embargo, tiene varios condicionantes internos y externos. Como extra, la Argentina concedió a Bolivia un crédito de u$s 70 millones para la importación de bienes de capital y maquinaria agrícola argentinos y financiará la construcción de una planta de extracción de líquidos del gas por u$s 400 millones. En diciembre se prevé la licitación del Gasoducto del Nordeste Argentino (GNA), el vehículo que traerá la mayor cantidad de gas boliviano, que tendrá una participación accionaria de la estatal YPFB junto con Enarsa. Todo dependerá, claro está, de la renegociación de los contratos petroleros afectados por la nacionalización de hidrocarburos que decidió en mayo pasado el gobierno de Morales. “No firmamos acuerdos secretos arrancó su discurso Evo, vivado por los más de 3.000 asistentes al centro polideportivo Gilberto Paredes.

Sin embargo, el contrato firmado ayer no se dio a conocer a la prensa. En los días previos, ambas partes habían dejado trascender un valor contractual de u$s 17.000 millones para los 20 años de vigencia del acuerdo. Ayer, sin embargo, el ministro de Hidrocarburos boliviano, Carlos Villegas, dijo a la prensa que los ingresos para Bolivia sumarán u$s 49.800 millones.

Exportación de gas a la Argentina: u$s 32.500 millones.

Comercialización de petróleo: u$s 7.900 millones

Ventas de combustibles originados en la planta separadora de gases: u$s 5.400 millones

Industrialización de gas etano: u$s 4.000 millones.

Del lado argentino, la cancillería argentina se limitó a repartir un comunicado sin ninguna especificación. Según lo informado por el funcionario boliviano, el tan esperado precio que pagará Argentina a partir del 1 de enero de 2007 se mantendrá en su actual base de u$s 5 el millón de BTU (unidad de medida) pero tendrá revisiones semestrales. Del lado argentino, el ministerio de Planificación dijo que las revisiones serán trimestrales y que en abril se reunirá la primera comisión técnica para definir si la fórmula polinómica en base al precio internacional del gasoil y el fuel oil varió de manera que tenga que modificarse también el precio base.

El aumento del bombeo del gas boliviano será gradual. Hasta el 31 de diciembre de 2007 se cubrirán 7,7 millones de metros cúbicos diarios (Mm3d) ya previstos en el anterior contrato, firmado en 2004, pero del que Argentina nunca tomó más 5 Mm3d por la insuficiente producción de Bolivia, debido a la escasa inversión en hidrocarburos del sector privado. Hasta el 31 de diciembre de 2008, 16 Mm3d y dos años más tarde el total por 27,7 Mm3d. Alcanzar el máximo volumen contemplado (los 27,7 Mm3d) depende de la cristalización del Gasoducto del Nordeste Argentino (GNA), que llevará gas natural en red a 14 provincias del país y será licitado en diciembre, según dijo el ministro Villegas. Se estima su puesta en marcha para 2008, con Enarsa e YPFB con una participación accionaria aún no definida y una inversión no menor a u$s 1.200 millones. Las dos petroleras estatales también acordaron explotar y explorar campos gasíferos actualmente no concesionados. Enarsa pondrá la inversión, no establecida aún, e YPFB las áreas a trabajar. En este punto, Villegas aclaró que tan sólo el 11% del total de campos gasíferos de Bolivia hoy está siendo explorado.

El convenio proyecta también la instalación de una planta de extracción de gases licuables que representará, a lo largo de 20 años, un ingreso adicional por la comercialización de GLP y gasolina de unos u$s 5.400 millones. Asimismo, se prevé un ingreso de aproximadamente u$s 4.000 millones por la producción de metano, sobre todo si es destinado a la exportación. De acuerdo a las previsiones, la planta de extracción de licuables será instalada en el Chaco boliviano, previo estudio de factibilidad.