Juan Pelizzatti no dudó en abandonar la Gerencia de Marketing de la firma de telecomunicaciones Movicom para concentrarse en lo que él define como un legado familiar.
Así fue como pegó el salto de seis años consecutivos como ejecutivo a emprendedor del mundo vitivinícola. El cambio no fue improvisado: su abuelo ya había participado del negocio con una bodega propia en Italia. Para el regreso, Pelizzatti creó la bodega Chakana, un proyecto que toma su nombre de un símbolo sagrado de los incas y de la piedra que solía utilizarse para desviar el agua de los deshielos en los cultivos.
Los resultados demuestran que no se equivocó: la primera producción de vinos alcanzó en sólo cinco meses el volumen previsto para todo el año y ya negocia para colocar en el mercado externo la cosecha 2004.
La firma lanzó sus tres primeros varietales: Chakana Bonarda 2003, Chakana Malbec 2003 y Chakana Cabernet Sauvignon 2003. En febrero comenzó a exportar sus vinos a Estados Unidos, Bélgica y Luxemburgo, Holanda y Perú.
La producción surge exclusivamente de uvas cosechadas en la finca que la firma posee en Luján de Cuyo, que cuenta con 300 hectáreas ubicadas a 34 kilómetros al Sur de la ciudad de Mendoza.
“Este año exportamos el 90% de nuestra primera producción en sólo 5 meses y estimamos que nuestros envíos se incrementarán otro 50% el año próximo , comenta Santiago Bernasconi, gerente de Exportaciones. La inversión inicial realizada para el desarrollo del proyecto fue de 4 millones de dólares, a los que se sumarán otros u$s 500.000 antes de fin de año, según concluyó Bernasconi.