

“Estamos ajustando los números para que el superávit fiscal primario supere el 2%. Por ello, quizás el Presupuesto no lo presentemos hoy sino mañana . La confesión de un alto funcionario, realizada este martes a última hora, se cumplió a medias. La diferencia entre ingresos y egresos del Estado Nacional finalmente quedó estimada en 2,7% sobre el PBI; pero el oficialismo decidió cumplir los plazos legales y presentar el proyecto para la ley de leyes a las 21.40 de ese martes.
La anécdota también revela el objetivo de fondo: presentar números que generen expectativa favorable, aunque la sustentabilidad de los mismos sea limitada o nula. “A la AFIP ya no le queda material para rascar del fondo de la olla, no sé cómo llegará a recaudar $ 327.000 millones el año próximo , admitió una fuente de la Casa Rosada. Con un crecimiento estimado en 2,5%, las perspectivas de precios de commodities (especialmente la soja) que no repuntan, y una suba del consumo moderada (4%), es difícil imaginar cómo se llegará a la meta de recaudación que hoy defenderá Amado Boudou en el Congreso.
De los números que el ministro de Economía anticipó ayer en un reportaje radial, el dólar promedio a $ 3,95 fue uno de los más sorprendentes, porque lo ubica apenas diez centavos por encima del valor actual. Cerca de Boudou hablan de “continuar con el dólar adminstrado, como hasta ahora . Con más sinceridad, en el Banco Central señalan que el objetivo de ese tipo de cambio es controlar la inflación.
“Cualquier devaluación que se haga producirá casi automáticamente suba de precios , admitió una fuente de la entidad que preside Martín Redrado. “En los últimos meses hubo un cambio de expectativas, que incluyó casi el olvido de una posible devaluación. Entre este nuevo escenario, el derrumbe internacional del dólar frente al euro, y la baja del real, la devaluación ya no es una política económica que le convenga al país , agregó.
Entre las señales a favor de una revaluación del peso, en el Central apuntan movimientos de mercado. Por ejemplo, un dólar blue que ya se consigue más barato (desde dos centavos menos) que el oficial; el vuelco hacia los bonos de las últimas jornadas; y que los bancos no piden billetes verdes.
A diferencia de años anteriores (especialmente desde el 2006 al 2008 inclusive), durante 2010 el kirchnerismo apostará a resignar crecimiento para controlar la inflación. Un giro hacia la ortodoxia, aunque nunca lo reconocerán como tal.










