La importación de productos brasileños tocó un nuevo récord en los tres primeros meses del año sumando más de u$s 2.400 millones, lo que no hace más que profundizar el déficit estructural en la relación con el país vecino. Además, en el mediano plazo no hay señales de que la balanza comercial pueda revertirse, en especial al considerar que el tipo de cambio es ampliamente favorable a la Argentina con un peso devaluado frente al real.
Un informe elaborado por la consultora Abeceb.com analiza los intercambios de los últimos años y muestra que esta situación tiene como responsable, en gran parte, a la Argentina. La incapacidad de la maquinaria exportadora local para imitar la estrategia de crecimiento y diversificación del país vecino explicaría el déficit actual. Esto es, los envíos externos de Brasil al país aumentaron a un altísima tasa, repitiendo el patrón que mostraron hacia el resto del mundo, mientras que las exportaciones locales no lograron alcanzar ese ritmo y quedaron rezagadas, provocando 34 meses consecutivos de saldo con el socio mayor del Mercosur.
Por ejemplo, en los últimos cinco años las ventas externas totales del país vecino aumentaron un 114% mientras que las argentinas crecieron 51%. “Esto permitió que el monto exportado por Brasil en 2005 sea tres veces superior al de nuestro país, un récord histórico que, a su vez, registra una tendencia creciente desde 1998 , explica el informe de Abeceb.
La recuperación económica que viene logrando la Argentina en los últimos años no hace más que profundizar el déficit debido a que una buena parte de los bienes de capital y repuestos con que se está reequipando el país tienen su origen en Brasil. Justamente, uno de los aspectos que más polémica genera es que el 90% de los productos brasileños que ingresan al país son de alto valor agregado mientras que en sentido inverso alcanzan al 60%.
En el Gobierno aseguran que el déficit no debe generar alarma debido a que se produce en un contexto de alto superávit en los intercambios con el resto del mundo. Además, destacan habitualmente que la mayor parte de los productos traídos de Brasil están contribuyendo en última instancia a la industrialización local y que a futuro se revertirá la tendencia.
Cambios de fondo
Lo cierto es que en el primer trimestre del año, el balance negativo con Brasil sumó u$s 859 millones, lo que implica un crecimiento del 32,2% en comparación con el mismo período de 2005.
Según el economista Dante Sica, titular de Abeceb.com, en los últimos años se dieron dos fenómenos paralelos que agravan este cuadro. Por un lado, la Argentina viene perdiendo el superávit que tenía en algunos sectores como consecuencia de la diversificación de producción y exportaciones que lleva adelante Brasil. Esto es especialmente fuerte en el caso de algunos granos y en carnes. “Por otra parte, después de la devaluación comenzamos a comprar al socio del Mercosur muchas cosas que antes traíamos de otros orígenes, porque Brasil ofrece buenos precios y es un productor eficiente , aseguró el ex secretario de Industria.
Aunque en el corto plazo no es posible que cambie la relación comercial, el fortalecimiento de la industria argentina puede empujar el peso de los productos de mayor valor en el conjunto de las exportaciones. Al mismo tiempo, la renegociación del acuerdo automotor y los proyectos en marcha para fabricar electrodomésticos y celulares en el país son factores que en el futuro pueden contribuir a que se reduzca la dependencia en el “Gran Hermano sudamericano.