

Después de tres años como dueño de la compañía, y tras haber implementado distintas campañas publicitarias para hacer que la cadena sea vista como más competitiva en términos de precio, el grupo Carrefour tuvo que hacer más cirugías en Norte. Los últimos pasos se enmarcan en un vasto proceso de reestructuración que el holding francés comenzó tras comprarle la empresa al Exxel Group, en abril de 2001, y que estaría en etapa final.
A diciembre pasado, Norte tenía 141 supermercados, pero este año bajó la persiana de 16 sucursales deficitarias repartidas entre Capital Federal, Gran Buenos Aires, y las provincias de Entre Ríos, Santa Fe y Salta. Según allegados a la compañía, no hay previstos más cierres.
Para encontrar las causas de esa decisión, hay que remitirse a fines de 1996, cuando el Exxel Group le compró supermercados Norte a Alberto Guil. En ese entonces, la empresa tenía 25 puntos de venta. Sin embargo, durante el lustro en que Juan Navarro manejó la cadena de comercio minorista, la cantidad de sucursales se multiplicó por más de cinco. Con la adquisición de Tía, Unimarc, Abud, Los Hermanitos, Lozano o Tigre, el Exxel fue logrando que aumentara la facturación de Norte, y que la empresa se volviera más tentadora a la hora de la venta.
Desde 2002, la participación de los súper e hipermercados dentro del consumo total de alimentos y artículos de higiene y tocador se achicó un 10%. Esto hizo que sucursales de la misma marca comenzaran a canibalizarse y quitarse clientes. Los ejecutivos de Norte vieron que tener más puntos de venta no era equivalente a sumar mayor participación de mercado.
En su anterior cartera de 141 sucursales, Norte tenía algunas de 380 metros cuadrados, más aptas para ser un hard discount que un súper, u otras de 6.000 metros, más propias de hipermercados. De esa forma, era complicado encontrar una uniformidad en la propuesta comercial.
Además, la compañía contaba con distintas percepciones de imagen: en el interior se la veía según el dueño anterior (Tía o alguna firma local), mientras que en Buenos Aires, los clientes decían añorar las épocas en que Alberto Guil era el propietario.
Después de ofrecerle los locales más chicos a Día% (propiedad del mismo grupo) y traspasarle algunos de los más grandes a los hipermercados Carrefour, como en Pilar, Mataderos y Tandil, Norte decidió que era hora de bajar algunas persianas.
Cambiar de raíz
Carrefour desactivó los 16 locales de Norte en aquellas ubicaciones donde había otra sucursal cercana. Por ejemplo, cerró el punto de venta de Santa Fe y Junín y mantuvo el que tiene a la vuelta, en Santa Fe entre Ayacucho y Riobamba. O se deshizo de la sucursal de la avenida Maipú al 100, en Vicente López, y dejó operando la que posee a ocho cuadras de allí, sobre la misma avenida. De esta forma, Norte logrará que su facturación llegue a los 1.700 millones de pesos este año, lo que representa un incremento del 10% con respecto a los ingresos de la misma cantidad de locales en 2003.
Según quienes conocen la compañía, Norte también afrontó problemas en su intento por clusterizar (segmentar) los clientes por su entorno socioeconómico, la compañía llegó a emitir 10 clases de folletos distintos, con precios y ofertas diferentes, según la zona en que estaba actuando. La categorización de sucursales A,B y C, ya realizada en Carrefour, aporta tantos riesgos como beneficios. Aunque permite definir la oferta de cada sucursal según sus gustos, también se corre el riesgo de que los clientes sientan que se los discrimina por su lugar de residencia.
Ahora se decidió aclarar: todas las sucursales tienen la misma oferta de precios en una vasta canasta de comestibles, a un valor similar al que se puede encontrar en la sucursal Carrefour de Vicente López.











