

Esta vez el fantasma de China entró de lleno en el círculo de preocupaciones y temores de los empresarios metalúrgicos. Las importaciones de ese origen registraron un significativo aumento en la gran mayoría los renglones fabriles, y en dos de ellos los empresarios pidieron al gobierno la aplicación de una de las dos salvaguardas establecidas como condición de ingreso de China a la OMC.
La Asociación de Industriales Metalúrgicos (Adimra) realizó un estudio para detectar el verdadero impacto de la competencia china, y llegó a la conclusión de que la sustitución de importaciones prácticamente se ha detenido en la mayor parte de los segmentos: en 2004 el nivel de importaciones equiparó o superó los registros de 2001, y en lo que va del 2005 la tendencia mantiene el curso ascendente.
Si bien no hay una determinación de la proporción de mercado que la irrupción china representa, los porcentajes de variación en 2004 respecto a 2003 son por demás elocuentes. En el rubro de máquinas y equipos, por ejemplo, la importación desde China de polipastos con motor eléctricos (aparejos) saltó de 36.607 millones de dólares en 2003 a 397.095, casi 1000% de suba. En el caso de esos mismos equipos de tipo manual el incremento fue de 300%: de 68.004 a 272.018 millones. Las compras de reductores y multiplicadores a fabricantes chinos llegaron a algo más de 3 millones de dólares, con una variación de 33%. En en el renglón de gatos hidraúlicos (encasillados como “los demás ) los ingresos variaron de 365.443 a algo más de un millón de dólares, diferencia que alcanza a 175%.
En Adimra señalan el caso de las máquinas inyectoras de plástico ingresadas desde China y colocadas en el mercado local a un precio equivalente a 10.000 dólares. En Argentina y en Brasil esos mismos equipos se comercializan en 30.000 dólares, precio que en Italia oscila en 60.000 euros.
En el rubro herramientas e instrumentos de medición el impacto de la competencia del gigante asiático se sintió de lleno. Por ejemplo, la importación de destornilladores aumentó 173%, las de sierras de mano 154% y la de alicates 149%. En el caso de los de los destornilladores y de los alicates, el nivel de compras de 2004 superó en 173% y 149% los niveles de 2001.
En los rubros de perforadoras de papel, grapas en tiras, cintas métricas y cadenas, los industriales dicen que los costos no dan para poder competir con los productos chinos.
Los fabricantes de bicicletas tienen problemas similares. En 2004 se registraron fuertes aumentos en las compras a competidores chinos en bujes sin frenos y piñones fijos (887,5%), llantas y radios (620%), asientos (428%). Lo significativo es que en frenos, asientos y pedales el crecimiento de la importación se dio a pesar de la existencia de medidas antidumping.
Para Adolfo Keravenant y Mariano Luna, autores del estudio, la diferencia de costos, origen de la brecha importadora tiene un carácter estructural a favor de China, producto de los bajos niveles salariales y de cargas laborales, la existencia de fuertes subsidios estatales, incentivos públicos a la exportación, moneda devaluada en relación con el dólar, incentivos a la exportación y enorme economía de escala.
Los especialistas tienen dudas sobre la eficacia de las medidas preventivas tradicionales. En el caso de la salvaguardia reglamentada por el Decreto 1859 de 2004, su aplicación se enfrenta al hecho de que el gobierno reconoció a China la condición de economía de mercado, y se comprometió a un trato igualitario, no discriminatorio. Por lo demás, la salvaguardia tiene vigencia por dos años, plazo demasiado breve para que se cierre la brecha estructural que separa a las economías de ambos países. De todas formas, en la Secretaría de Industria ya hay dos expedientes abiertos reclamando la medida para las máquinas inyectoras de plástico y las cadenas de acero.
Si en cambio se trata del antidumping, la dificultad reside en la posibilidad de comprobar una práctica desleal en una economía dirigida, con muy bajos costos laborales y marcados subsidios estatales a la producción.
Los industriales creen que una posible solución se plantea en el terreno de las normas técnicas que impongan a los productos chinos ciertos estándares mínimos de seguridad y calidad. Esto siempre y cuando la Aduana ejerza un verdadero control. Este es un punto crítico. Por ejemplo, las cintas métricas chinas que no cumplen con las exigencias técnicas entran con la calificación de “no aptas para el consumo , brecha por la cual la mercadería puede filtrarse al mercado negro.










