

Brasil decidió suspender el régimen que establecía un descuento del 40% para las importaciones de autopartes provenientes de terceros mercados. El descuento era aplicado sobre el Arancel Externo Común vigente en el convenio automotor del Mercosur.
La decisión del gobierno brasileño obedeció a un dictamen legal de la Receita Federal, según el cual la norma se contrapone a un acuerdo internacional (régimen automotor del bloque regional) que tiene status superior a una normativa interna.
La franja arancelaria que comprende a las mayoría de las partes, piezas, conjuntos y subconjuntos, oscila entre 16% y 18%, por lo que la reducción del 40% la bajaba a 9,6% y 10,8% y en consecuencia reducía el margen de preferencia para el resto de los países del Mercosur.
Este régimen de descuento formaba parte de las asimetrías que movía al reclamo al gobierno argentino. Sin embargo, su suspensión no es considerada como una concesión a esos reclamos, sino como una respuesta a las necesidades de la industria brasileña. Lo cierto es que apreciación del dólar estaba dejando fuera de competencia a la industria autopartista de Brasil.
Entre los fabricantes locales la noticia no despertó demasiadas expectativas. Juan Cantarella, gerente a la Asociación de Fábricas Argentinas de Componentes (AFAC) consideró que no habría que esperar un aumento significativo de la demanda por parte del mercado brasileño. Explicó que en promedio el contenido importado de los componentes que utiliza la industria brasileña es muy bajo.
De todas formas, cierta repercusión no es descartable. Hay que tener en cuenta que la desgravación beneficiaba no sólo a las terminales, sino también a sus proveedores. Para las primeras la suspensión de la preferencia significará un aumento en los costos, y en la negociación con las autopartistas la perspectiva de importar desde Argentina con arancel cero, puede transformase en una herramienta de presión.
Mientras tanto queda pendiente con Brasil la renegociación del régimen automotor. El gobierno argentino denunció a comienzos de año la Política Automotor del Mercosur (PAN) que contemplaba la derogación a partir del 1 de enero de 2006 del régimen que fijaba las proporciones del comercio bilateral. El flex resultante establecía que por cada dólar que las terminales locales exportaran al mercado brasileño, podían importar 2,60 dólares. En caso de superar ese límite los importadores deberían pagar por excedente el arancel vigente para la producción de terceros mercados.
El gobierno argentino no está dispuesto a fijar una fecha para liberación plena del intercambio automotor hasta tanto no se produzca cierto equilibrio en el comercio y las inversiones. Mientras tanto se inclina por un mecanismo de flex que comprenda a las empresas en lugar del régimen general que involucra a las industrias. Pero además, el nuevo flex, que aún no está determinado, deberá contemplar no sólo el comercio con Brasil, sino también con terceros mercados, así como las inversiones, de manera de otorgar respaldo a firmas como Toyota, General Motors y Ford con exportaciones crecientes fuera del bloque regional, y también a las compañías que decidieron mantener la producción en el país.
El próximo 7 de noviembre se reúne el Comité Automotor y este será uno de los puntos de negociación. (Ver página 18)










