

El jugo de fruta Cepita fue lanzado al mercado en 1969 por la bodega Peñaflor. La firma, que fue adquirida por la familia Pulenta en 1930, estaba entonces a cargo de Don Quinto Pulenta, a quien se lo recuerda como un gran visionario, porque encaró una diversificación de la bodega. En sus manos, Peñaflor dejó de ser una empresa estrictamente vitivinícola. Además de Cepita, la firma compró en 1970 a la familia Benegas la Bodega Trapiche, que concentra el negocio de vinos finos. Y en 1972, se incorporó el negocio de aguas minerales, con la marca Villa del Sur, de la que ya no son dueños.
Los jugos Cepita fueron el primer lanzamiento fuera del negocio del vino. Y mal no les fue: durante varios años fue número uno en ventas y estuvo presente en la mesa de casi todos los hogares.
El famoso jingle utilizado en varios avisos televisivos durante la década de los ’70, “Cepita, la sana costumbre, Cepita , todavía está fresco en la memoria de los consumidores treintañeros.
Junto con los jugos Carioca, la bodega Peñaflor llegó a tener cerca del 40% en participación del sector de jugos hasta el año 1998.
Pero en 1999, entró al grupo el fondo de inversión americano Donaldson, Lufkin & Jenrette Merchant Banking Partner (DLJ) que adquirió el 20%, y dejó el negocio de los jugos en segundo plano.










