

La recuperación que mostró el negocio del turismo en los últimos dos años, ha logrado reactivar proyectos hoteleros que parecían haber quedado en el olvido.
El grupo francés Accor no sólo tiene en carpeta la radicación en el país de un hotel de su marca insignia Novotel, para agregarlo a los 400 establecimientos que poseen esa bandera en todo el mundo, sino que acaba de desempolvar un viejo plan de expansión para su marca tres estrellas Ibis, que había quedado cajoneado a raíz de la crisis. “Podemos tener una linda historia de amor con la Argentina, si el mercado se sigue comportando como hasta ahora , reconoció un eufórico Marc Bréchignac, director General de Hotelería para el Cono Sur de Accor.
La orden de reactivar los planes en el país llegó desde la casa matriz francesa en abril. Y la decisión cobró mayor fuerza en los últimos días, cuando Benjamin Cohen, el presidente Financiero del grupo y uno de los pocos ejecutivos de Accor que determina en qué mercado invertir, estuvo de visita en el país. “Comenzaremos a realizar el estudio de mercado y factibilidad para determinar en qué lugar del país podrá ubicarse nuestro primer Novotel. Seguramente, se abrirá en 2006 , explica Luiz Segala, gerente General del Novotel que recientemente se inauguró en Santiago (Chile). El ejecutivo explica que esa marca cuatro estrellas superior requiere entre 110 y 140 habitaciones y que la inversión estimada para construir un establecimiento de este tipo, con el terreno incluido, asciende a 7 millones de dólares. La tarifa que ofrecerán para el mercado local, en donde competirán en el segmento de NH y Holiday Inn, será cercana a los u$s 80.
Accor, que ayer lanzó en el mercado local un servicio de reservas gratuitas, también reactivará su proyecto para instalar más hoteles Ibis en el país, para agregarlos a los dos que tienen en Buenos Aires y Mendoza. Los directivos calculan tener, por lo menos, diez hoteles bajo esa bandera en el mediano plazo, con una inversión de algo más de u$s 50 millones.
Alternativas
A nivel mundial, la compañía maneja distintas variantes de negocios. Con fondos propios, y en la mayoría de las veces asociados a inversores de cada país, construyen alojamientos desde cero, como el Ibis de Congreso, o toman edificios ya existentes para remodelarlos, como fue el caso del palacio Bencich de la calle Arroyo que reciclaron para transformarlo en un hotel de lujo Sofitel. También se acercan a inversores que realizan todo el desembolso para tomar la administración del edificio, como ocurrió con el hotel de Puerto Madero, que también lleva la marca Sofitel.










