En esta noticia

El Bank of America (BofA) volvió a poner a la Argentina en el radar de los inversores globales. En su último informe sobre mercados emergentes, el banco recomienda reingresar en bonos soberanos 2035 y sostiene una posición “overweight” en deuda externa, bajo la premisa de que el país todavía tiene margen para comprimir spreads si se alinean algunos factores clave.

El eje de la estrategia es la tesis de “círculo virtuoso”, la cual según esa mirada, puede reactivarse. Esto implica una dinámica en la que la mejora de los fundamentos, principalmente la acumulación de reservas, el avance en el programa con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y que se habilite un mayor acceso al financiamiento, “lo que a su vez retroalimente la baja del riesgo país”.

Sin embargo, el banco no compra el relato sin condiciones. La continuidad de ese proceso depende en gran medida del contexto global. “En un escenario de descompresión geopolítica, particularmente en Medio Oriente, la Argentina podría amplificar el flujo hacia activos de riesgo y capturar una compresión más agresiva de rendimientos”, consignó el documento.

Reservas, rating y FMI: los tres drivers

BofA identifica tres catalizadores concretos que pueden sostener el rally de la deuda argentina:

  • Por un lado, la acumulación de reservas, que ya muestra señales de mejora en lo que va del año y funciona como ancla clave para la estabilidad financiera.
  • En segundo lugar, eventuales upgrades de calificación crediticia, que permitirían ampliar la base de inversores y mejorar el acceso al mercado.
  • Por último, la relación con el FMI, donde la aprobación de revisiones pendientes aparece como un punto crítico para sostener la credibilidad del programa.

Bonos resisten, pero con techo en el corto plazo

El informe destaca que los bonos argentinos mostraron resiliencia incluso en episodios de risk-off, aunque todavía enfrentan limitaciones para perforar ciertos niveles de rendimiento.

En particular, sostiene que la curva no logra consolidar bajas sostenidas por debajo del 10,5%, lo que sugiere que el mercado todavía exige una prima de riesgo elevada frente a la incertidumbre.

Además, los precios actuales siguen por debajo de los máximos recientes alcanzados a comienzos de 2026, lo que refuerza la idea de que el recorrido alcista no está agotado, pero tampoco garantizado.

Al respecto, Eric Ritondale, economista jefe de PUENTE, explicó en diálogo con El Cronista que la compresión de los spreads soberanos hacia la zona de los 530 puntos básicos responde a una combinación de factores que refuerzan el marco actual.

En particular, destacó la acumulación de reservas por parte del BCRA y una estabilidad cambiaria que llevó al tipo de cambio oficial a mínimos desde octubre pasado.

De cara a lo que viene, señaló que la posibilidad de que los spreads extiendan la compresión depende de condiciones que ya están en marcha.

“Por un lado, el ingreso de la cosecha gruesa durante el segundo trimestre, junto con un shock positivo en los precios de energía y alimentos, sectores donde la Argentina es exportador neto, debería acelerar la liquidación de divisas. Por otro, factores exógenos y legales, como una eventual desescalada geopolítica y un resultado favorable en el caso YPF, ayudan a reducir el ruido y permiten una mejor diferenciación frente a otros mercados emergentes”, sentenció Ritondale.

En ese marco, el estratega también puso el foco en la reapertura de la ventana de financiamiento externo en el segundo trimestre como un catalizador central y en línea con el BofA.

El acceso al mercado internacional sería clave para habilitar un pivote monetario más estructural, orientado a profundizar la remonetización de la economía”, aseguró.

Así, bajo un escenario de continuidad en la disciplina fiscal y la acumulación de reservas, el experto margen para que los rendimientos soberanos sigan normalizándose, con el tramo largo como el de mayor valor relativo en términos de riesgo-retorno.

En cuanto a estrategia, Ritondale mantiene una preferencia clara por la parte larga de la curva. En particular, destaca al Global 2041 (GD41) como su principal apuesta.

“Los bonos de mayor duration concentran hoy los spreads más altos y, por lo tanto, el mayor potencial de compresión si se consolida el proceso de normalización”, concluyó.

El rol clave del contexto global

Más allá del caso argentino, el informe de BofA se inscribe en una visión más amplia sobre mercados emergentes. Tras un período de cautela marcado por el conflicto en Medio Oriente, el banco considera que los emergentes vuelven a ofrecer oportunidades, especialmente en tasas, aunque advierte que el camino será volátil.

La dinámica del petróleo y su impacto sobre la inflación global aparece como uno de los principales condicionantes. Incluso en un escenario de desescalada, el banco proyecta precios del crudo en torno a los u$s 90 durante el año, lo que implica presiones persistentes sobre costos y política monetaria.

En ese contexto, la estrategia se inclina hacia posiciones selectivas, con foco en mercados donde los fundamentals puedan sostener el flujo más allá del ruido externo.

Dentro de ese universo, el banco posiciona a la Argentina como un caso particular. Lo define como “un activo de alto beta, que tiende a amplificar tanto las mejoras como los shocks globales”.

El banco reconoce que los precios de los commodities, especialmente energía y minerales, juegan a favor y mejoran la perspectiva externa y el potencial de generación de dólares por parte del país. A su vez, las reformas en curso y la acumulación de reservas “refuerzan la narrativa de normalización”.