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Las cantidad de cheques rechazados es un parámetro de cómo está la economía. De 55.000 en marzo del año pasado pasaron a 112.000 doce meses después. Hace un año habían sido por $ 119.800 millones y ahora se triplicó el monto al ser por $ 357.700 millones, de acuerdo al informe de pagos minoristas del Banco Central.
La suba de los cheques rechazados empieza a ser una señal que el sistema financiero mira con bastante atención porque suele anticipar tensiones más profundas en la cadena de pagos.
Cuando estos indicadores se duplican en tan poco tiempo, lo que aparece detrás no es solamente un problema financiero puntual, sino empresas que empiezan a llegar más ajustadas a fin de mes, sobre todo pymes y sectores vinculados al consumo.
Estrés financiero
“Lo que estamos viendo es una economía que se está ordenando en términos macro, pero donde muchas compañías todavía no logran recomponer capital de trabajo ni márgenes. En ese contexto, cualquier atraso en cobros o caída en ventas genera estrés financiero rápidamente”, advierte Maximiliano Ramírez, titular de Suramericana Visión.
Revela que los bancos, frente a esto, están actuando con bastante cautela: “Hay más monitoreo, revisiones de líneas crediticias y una política mucho más selectiva para otorgar financiamiento. Nadie quiere cortar el crédito abruptamente porque eso agrava el problema, pero claramente las entidades hoy están priorizando calidad sobre crecimiento”.
Sin riesgo
También hay un cambio importante respecto de otras crisis: el sistema financiero está mucho más sólido y líquido, por lo cual no se percibe un riesgo sistémico. El problema hoy no está en los bancos, sino en la economía real y en la capacidad de muchas empresas de sostener el flujo de fondos en una transición económica muy exigente.
“En general, el cheque rechazado es un termómetro muy sensible del nivel de estrés financiero. Y cuando empieza a acelerarse de esta manera, normalmente está reflejando que la recuperación todavía no le llegó de lleno a una parte importante del sector privado”, detalla Ramírez.
Andrés Reschini, director de F2 Soluciones, cree que es parte de la pesadez en la actividad que atraviesan varios sectores, combinado con lo que fue un alto nivel de tasas reales con apretón monetario en la última parte de 2025. “Eso se suma al alto grado de morosidad que atraviesan las familias. Ante esto los bancos reaccionan atacando básicamente dos frentes”.
Frentes de ataque
Por un lado, el monitoreo de riesgo intentando anticiparse a los hechos. Por el otro, trabajando con el otorgamiento de líneas de capital de trabajo, refinanciaciones y algunas acciones para facilitar el levantamiento de los valores una vez producido el rechazo.
Brasil también está teniendo crecimientos importantes en la mora y está tomando iniciativas desde el gobierno para refinanciar deudas: “En Argentina no parece haber una intervención del gobierno de esas características, pero el BCRA busca aliviar las tasas activas, para que tanto las empresas como las familias tengan chance de acceder a mejores condiciones de refinanciación”, precisa Reschini.