Revolut busca convertirse en el puente financiero entre América latina y el mundo. Con el objetivo de tener cien millones de clientes en cien países, el gigante tecnológico compró el Banco Cetelem en la Argentina, donde espera la aprobación del cambio de control por parte del BCRA, y lanzó operaciones en Brasil, México, Colombia, y Perú.
En diálogo con El Cronista, Carlos Urrutia, su Líder de Expansión Global, revela por qué América latina es una pieza central en su estrategia.
¿Cuáles son los planes de Revolut para la región?
América latina se ha convertido en una prioridad estratégica. Revolut nació en el Reino Unido, se expandió muy rápido al área económica europea, y luego a Japón, Singapur, Australia, Nueva Zelanda, y Estados Unidos. Hace tres años lanzamos Brasil y este año México. Estamos trabajando adicionalmente en Colombia, Perú y la Argentina. Hemos encontrado una región con una población joven, dinámica, creciente. Los estudios demuestran que aproximadamente el 45% de la población tiene necesidades financieras desatendidas. No quiere decir que no tengan cuentas bancarias, sino que probablemente no tienen acceso al crédito, no tienen acceso a pagos transfronterizos, a servicios financieros que son importantes para ellos.
¿En todos los mercados tienen una licencia bancaria?
En un principio, no. En Brasil inicialmente nos lanzamos con una sociedad de crédito directo, es decir, una licencia un poco más limitada que la bancaria. Pero desde hace aproximadamente dos o tres años nos enfocamos en lanzarnos desde el principio con una licencia bancaria. El objetivo es poder ofrecer los mejores productos de Revolut. Para eso se necesita la licencia más amplia posible, y esa normalmente es la bancaria. Nuestros clientes aprecian la robustez de capital y la robustez de supervisión regulatoria aplicable a las licencias bancarias.
En la región la economía informal es elevada. ¿Cómo van a enfrentar ese desafío?
La superación de la economía informal es un proceso de desarrollo económico y los servicios financieros son herramientas para ello. En la medida en que los servicios financieros sean más amigables, con mejores costos o propuestas de valor, y accesibles a todo el mundo, las personas los utilizarán más y eso contribuirá al desarrollo económico. Vemos los servicios financieros digitales intuitivos, económicos y de buena calidad como una herramienta más en ese desarrollo económico que conduce a superar las barreras de informalidad.
¿Qué aprendizajes tuvieron en Brasil y México que pueden servirles en la Argentina?
Ambos procesos han sido muy exitosos. En todos los mercados se aprende a aplicar las necesidades del cliente local en la manera en la que operan ellos. Podemos traer productos a grandes rasgos, pero sus características tienen matices en cada país. Hemos confirmado la importancia de desarrollar este entendimiento en lo fino para adaptar cada uno de nuestros productos a las necesidades locales.
¿Buscan convertirse en el puente financiero de la región con el mundo?
Sin duda. Una de las características distintivas de Revolut es la calidad de los servicios transfronterizos. Desde el principio nos hemos enfocado en remover el dolor que los clientes sienten al utilizar su dinero a través de distintos países, ya sea gastándolo en otro país, acumulando o ahorrando en moneda extranjera, o enviando dinero a personas en el extranjero. Y estamos trayendo esa propuesta de valor transfronteriza con toda su potencia a América latina, conectándola a un ecosistema de más de 40 países y más de 75 millones de usuarios entre los cuales se pueden hacer transferencias instantáneas y gratuitas como si fuera una transferencia PIX local.
¿Cómo logran que esa transferencia sea gratuita?
Teniendo las dos puntas, con una transferencia entre dos usuarios de Revolut. Por ejemplo, una transferencia de un usuario en Italia que le quiere mandar dinero a su familiar en la Argentina de manera instantánea. Para nosotros es un movimiento en nuestro libro. Luego, tenemos operaciones de compensación y liquidación entre las dos entidades, entre la que envía y la que recibe. Esas operaciones son sobre montos totales netos y no transacción por transacción. Eso, desde luego, es muchísimo más eficiente que la mensajería antigua de SWIFT.
Están llegando a una región donde hay dos pesos pesados financieros y tecnológicos: Mercado Pago y Nubank. ¿Cómo competirán con ellos?
Cada jugador tiene sus fortalezas. Lo que tenemos en Revolut es una tecnología que construimos pensando en cruzar fronteras. Con relativamente poco esfuerzo, podemos lanzar un país nuevo. Y eso quiere decir que los costos de sumar un nuevo país son inferiores y esas eficiencias se las podemos trasladar a los clientes en beneficios y menores tarifas. La segunda fortaleza ya la mencionamos: lo transfronterizo. Las pequeñas y medianas empresas tienen una necesidad enorme de hacer operaciones de cambio internacional, de envío y recepción de divisas. Pero las personas también. Aproximadamente, u$s 171.000 millones ingresan al año a la región en remesas, que son esenciales para que familias vulnerables puedan salir de la pobreza. Nuestra obsesión es construir un producto de altísima calidad con el mejor diseño y el mejor funcionamiento de la aplicación, para que siempre funcione como debe funcionar.
En la región hay países, como la Argentina, donde el crédito es muy bajo en relación con el PBI. ¿Piensan ofrecer crédito a los clientes minoristas?
Sí, sin duda. Los latinoamericanos realizan sus transacciones diarias con frecuencia con tarjeta de crédito. La tarjeta de crédito es un instrumento no solo de crédito, sino transaccional. Queriendo resolver las necesidades de nuestros clientes, ofrecemos tarjeta de crédito tanto en Brasil como en México. Y así lo haremos en los nuevos países donde entraremos.
Pidieron licencia en EE.UU. ¿Cómo fue ese proceso?
Los EE.UU. fue uno de nuestros primeros países de expansión. Hemos estado durante varios años operando banking as a service. Y ahora hemos aplicado por una licencia bancaria. Estamos en ese proceso frente a las autoridades regulatorias, muy entusiasmados como uno de los focos estratégicos de la compañía a futuro.
Su CEO, Nik Storonsky, trazó como meta tener 100 millones de usuarios activos en cien países. ¿Cuál será el músculo financiero que tendrán cuando lo logren?
Vamos a ser un banco global más grande. Ya estamos en suficientes países para llamarnos un banco global. Cada país que agregamos hace que nuestro ecosistema sea más fuerte.