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El Panel Líder de La Bolsa porteña muestra un inicio de año fragmentado, con una brecha marcada entre un grupo reducido de acciones que consiguieron subas relevantes y otro conjunto que acumula pérdidas significativas.
Operadores de mercado advierten que desde el 2 de enero se habría producido un desarme cercano millonario en acciones y el timing del ajuste coincide con el fin efectivo del blanqueo, en particular con el cierre del esquema de cuentas CERA, lo que refuerza la lectura de un flujo puntual que se agotó.
Según esta interpretación, una parte relevante de las posiciones en acciones habría estado vinculada a capitales blanqueados que, una vez cumplidas las condiciones formales del régimen, comenzaron a desarmarse. El objetivo no habría sido salir del mercado por estrés, sino recomponer liquidez, dolarizar fondos fuera del sistema local o rotar hacia activos de menor volatilidad.
Ganadores y perdedores de enero
En el extremo positivo del Panel Líder se destacan IRSA, Banco de Valores y Central Puerto, con avances cercanos o superiores al 30% en lo que va de enero, ubicándose en línea —e incluso por encima— de la referencia de inflación anual implícita, estimada en torno al 31,5%.
También presentan rendimientos sólidos Loma Negra, Transener, Bolsas y Mercados Argentinos (BYMA) y Cresud, todas con subas de dos dígitos que reflejan expectativas sectoriales favorables, rotación hacia activos reales y mayor visibilidad en términos de flujo y balances.
Un escalón más abajo aparece un grupo de acciones con desempeños más moderados, apenas positivos o cercanos a cero, como Pampa Energía, Aluar, Banco Macro, Banco BBVA Argentina y Telecom Argentina. En estos casos, el mercado mantiene una postura de espera, sin castigo, pero tampoco con señales claras de revalorización, a la espera de catalizadores macroeconómicos o propios de cada compañía.
Del lado negativo, el arranque del año fue particularmente adverso para varios papeles. Sociedad Comercial del Plata registra la mayor caída del panel, con un derrumbe pronunciado, mientras que Edenor, Metrogas, Ternium Argentina y Grupo Supervielle muestran retrocesos de dos dígitos.
En este segmento, el comportamiento sugiere reprecificaciones más estructurales que simples tomas de ganancias, asociadas a dudas regulatorias, financieras o de modelo de negocio.
CERA, tasas altas y cepo: por qué el mercado empieza a recalcular
Pablo Repetto, jefe de Research de Aurum Valores, en diálogo con El Cronista, explicó sobre la performance del S&P Merval que existe “alguna posible explicación por el lado del desarme de posiciones de las cuentas CERA”.
Repetto señaló que si bien esto es un factor a tener en cuenta desde otra perspectiva “habría que señalar que el proceso de normalización que aún no se ha completado viene mucho más restrictivo de lo esperado”.
En este sentido, con costos más altos, tasa de financiamiento en moneda local volátil y muy alta, a lo que se suma la apertura comercial en curso, “los márgenes se han estrechado y es probable que eso afecte las valuaciones”, advirtió.
Además, comentó el estratega, en algún momento se especuló con la posibilidad de ingresar a mercados emergentes “algo que por ahora se ve frustrado producto de la persistencia del cepo cambiario que el gobierno decidió mantener”.
Mauro Mazza, economista, dijo a este medio que, desde el 2 de enero se observa una caída neta —descontado el efecto precio— de unos $100.000 millones en el AUM (activos bajo administración) de los fondos.
“La dinámica coincide con la liberación de restricciones para comprar Cedear o girar capitales al exterior, lo que habilitó a muchos inversores que habían ingresado a acciones locales a comenzar un proceso de desarme y diversificación, e incluso a dolarizar fuera del sistema”, comentó el experto.
Para Mazza, ese movimiento ayuda a explicar el trade-off actual: “Bonos soberanos y corporativos muy firmes, acciones locales en baja y un canje MEP–CCL en alza, reflejo de una mayor demanda de dólar cable”. Cabe recordar que los Cedear se valúan al dólar CCL y cada compra de Cedear implica demanda de dólar cable.
El reconocido estratega advirtió que no hay datos precisos sobre cuánto del dinero del blanqueo terminó efectivamente en acciones, pero las estimaciones de mercado lo ubican en torno al 10% del flujo que ingresó a la bolsa, es decir, cerca de u$s 2000 millones. “Bajo esa hipótesis, el proceso de desarme todavía no estaría completo”, señaló Mazza.
Por último, Mazza agregó que hasta ahora, el ajuste observado rondaría los $100.000 millones, equivalentes a unos u$s 200 millones, lo que sugiere que aún podría quedar recorrido por delante.
El S&P Merval, atrapado en modo espera: sin catalizadores y lejos de los máximos
Renato Campos, CEO de GH Trading, dijo a este medio que para que el mercado vuelva a mirar los máximos históricos, “hace falta mayor previsibilidad económica, una baja sostenida del riesgo país y señales consistentes de estabilidad”.
Y es que con ese conjunto de señales, podrían reactivarse los flujos y justificarse valorizaciones más altas. “Mientras tanto, el S&P Merval sigue dependiendo de noticias puntuales y se mueve sin una dirección clara”, dice el experto.
Para Campos, es por este motivo que en lo que va del año, el índice líder de BYMA ostenta un comportamiento más bien lateral, con subidas y bajadas puntuales, pero sin lograr armar una tendencia firme.
“Dentro del Panel Líder se ve algo similar, algunos papeles destacan en determinados momentos, pero no alcanza para traccionar al índice en su conjunto. La falta de catalizadores tiene que ver, principalmente, con la incertidumbre macro local y un contexto global que invita a la cautela”, advirtió Campos.
Y concluyó que, inflación, tasas elevadas y riesgo país todavía elevado hacen que muchos inversionistas prefieran esperar señales más claras antes de volver a tomar posiciones de mayor riesgo, especialmente en acciones argentinas.