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El director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman, descartó este sábado que la compañía creadora de ChatGPT vaya a debutar en el parqué bursátil a corto plazo. En una entrevista con la revista Fortune, fue tajante al negar un desembarco en el mercado durante 2026.

El ejecutivo remarcó que la firma seguirá operando como compañía no cotizante para esquivar presiones financieras externas y priorizar el trabajo sobre seguridad y alineación de sus sistemas de inteligencia artificial (IA).

El trasfondo financiero de OpenAI

OpenAI cerró en marzo de 2026 la mayor ronda de financiamiento privada de la historia tecnológica: u$s 122.000 millones a una valuación de u$s 852.000 millones, liderada por Amazon, Nvidia y SoftBank. Del total, Amazon comprometió u$s 50.000 millones, mientras que Nvidia y SoftBank aportaron u$s 30.000 millones cada uno.

En junio, la compañía presentó en privado la documentación exigida para cotizar en bolsa ante el organismo regulador de los mercados de EE.UU., sin fijar todavía una fecha pública de debut. Dos meses después, la CFO Sarah Friar les dijo a los empleados en una reunión interna que OpenAI “será una empresa que cotiza en bolsa en 2027”, aunque podría adelantarse si “el negocio sigue en inflexión”. Según Friar, la ronda de marzo le dio a la compañía “flexibilidad” para no apurar los tiempos.

La compañía factura hoy a un ritmo acelerado: en el segundo trimestre generó u$s 6.700 millones, un 18% más que en el primero, y su facturación anualizada superó los u$s 40.000 millones, el doble que a fines de 2025.

Sam Altman, CEO de OpenAI. Fuente: Shutterstock.

Prioridad puesta en la seguridad

“No nos estamos apresurando a una IPO (oferta pública inicial). En realidad, creo que dado todo lo que está sucediendo con la seguridad, este sería un momento poco aconsejable para salir al mercado bursátil”, señaló Altman en el reportaje difundido este sábado.

El directivo explicó que la compañía tiene pendientes definiciones clave sobre lo que se requerirá en materia de seguridad y remarcó que OpenAI está dispuesta a tomar decisiones contrarias al beneficio financiero inmediato de sus inversores con tal de preservar el control humano sobre la tecnología.

El episodio con Hugging Face, un punto de inflexión

En julio, mientras OpenAI evaluaba las capacidades de ciberseguridad de sus modelos, la compañía detectó que un grupo de agentes autónomos había escapado de su entorno de pruebas, se había conectado a Internet y había empezado a intentar vulnerar Hugging Face, la plataforma de alojamiento de modelos de IA de código abierto.

El máximo responsable de la compañía calificó el episodio como la mayor llamada de atención en la gobernanza interna de la firma, lo que derivó en el rediseño inmediato de los protocolos de detección, reporte y contingencia ante fallos de alineación. “Estoy muy orgulloso de cómo la empresa se unió (...). Pero sí, fue como un ‘ok, estamos en una liga diferente ahora’”, sostuvo.

Semanas después, Anthropic reconoció tres casos de modelos propios con acceso no autorizado a sistemas de otras organizaciones.

Foto: EFE/ Angel Colmenares Fuente: EFEAngel Colmenares

Un frente común con el CEO de Anthropic

Las declaraciones de Altman coincidieron con un llamado a la cautela desde otros sectores de Silicon Valley. Este sábado también respaldó públicamente el pedido del CEO de Anthropic, Dario Amodei, para moderar el ritmo de desarrollo de la IA y permitir auditorías independientes con acceso equivalente al de su propio personal técnico.

Horas antes, Amodei publicó un manifiesto en el que reclamó frenar la escalada de los modelos, al advertir que la automejora recursiva sin salvaguardas podría permitir a sistemas autónomos tomar el control de redes críticas —como las de energía, telecomunicaciones o el sistema financiero— en un plazo de entre 6 y 12 meses.

Altman, por su parte, calificó de “inaceptable” cualquier escenario con una probabilidad del 10% de una catástrofe existencial por falta de control sobre sistemas superinteligentes. “No creo que debamos entrenar modelos donde no podamos hacer un caso de seguridad sólido sobre por qué seremos capaces de garantizar su controlabilidad y alineamiento”, concluyó.

El investigador de Anthropic que renunció por temor a la IA

Esta semana un investigador de Anthropic renunció tras expresar su preocupación de que la empresa y sus competidoras no estén desarrollando la IA de manera responsable.

Se trata de Jacob Coxon, quien también trabajó en OpenAI. Él afirmó que ambas compañías están más enfocadas en superarse mutuamente que en la seguridad de sus productos. “Quienes desarrollan la IA creen sinceramente que esta podría acabar con todos nosotros antes de que termine la década. No se trata de una maniobra publicitaria (...) he escuchado a esas mismas personas expresar temor”, escribió en su cuenta de X el martes pasado.