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El mercado argentino cerró octubre con una fuerte corrección en sus principales activos de riesgo. El riesgo país pasó de 607 puntos al cierre de septiembre a 787 puntos al finalizar el mes, lo que representa una suba de 180 puntos, cercana al 30%. En la última rueda, el indicador elaborado por JP Morgan saltó 46 puntos, un 6,2%, y llegó a tocar 790 durante la jornada.
La Bolsa porteña tampoco logró escapar de la presión. El índice MSCI terminó el viernes en 92.080 puntos, con una caída de 2,6% en la última rueda y un retroceso acumulado de 4,9% durante octubre. Medido en dólares, el deterioro fue mayor, con una baja mensual de alrededor de 8%.
Factores externos y políticos
Para Jerónimo Bardin, Head Sales Trader de Balanz, octubre no fue un mes positivo para la Bolsa argentina. El contexto internacional estuvo marcado por presiones inflacionarias, precios elevados de la energía y tasas de interés que limitaron el apetito por activos de riesgo. A esto se sumó la elección de Brasil, que generó un fuerte cambio en las expectativas regionales.
Sin embargo, el escenario externo no alcanzó para explicar por sí solo la magnitud de la corrección. Bardin destacó que “los factores domésticos también profundizaron el deterioro y llevaron a algunos activos argentinos a desacoplarse de mercados comparables”.
La debilidad de los datos de actividad y la falta de catalizadores inmediatos aumentaron la prima de riesgo exigida por los inversores, en un mercado que empieza a incorporar la incertidumbre electoral de 2027.
El resultado se hizo especialmente evidente después de las elecciones en Brasil. El MSCI llegó a caer 4,6% en la rueda posterior al balotaje, mientras que los bonos Globales registraron bajas de alrededor de 1,1% en el tramo corto y de hasta 2,4% en el tramo largo.
A este escenario se sumó un contexto internacional más adverso hacia el final del mes. La última rueda estuvo marcada por una fuerte caída de las acciones tecnológicas en Wall Street, dudas sobre el gasto en inteligencia artificial y una nueva suba del petróleo, factores que profundizaron la aversión al riesgo.
Leonardo Svirsky, operador de Becerra Bursátil, señaló que “el índice selectivo local encadenó su quinta caída consecutiva y que el riesgo país terminó octubre en su máximo anual”.
Bonos, los grandes perdedores
La deuda soberana fue uno de los segmentos más castigados. El salto del riesgo país refleja el aumento de la prima que los inversores exigen para mantener bonos argentinos frente a los títulos del Tesoro estadounidense.
El indicador terminó octubre en 787 puntos, contra los 607 con los que había comenzado el mes. La última rueda agregó otros 46 puntos y llevó al índice al máximo nivel de 2026.
Para Pablo Lazzati, CEO de Insider Finance, octubre fue un mes “muy exigente” para los activos argentinos. Entre los principales factores mencionó la suba de las tasas en Estados Unidos, el petróleo y el impacto regional de Brasil. Al mismo tiempo, destacó algunos elementos positivos, como las compras de dólares del Banco Central, la estabilidad del tipo de cambio oficial y la capacidad del Tesoro para renovar sus vencimientos.
Qué puede pasar en noviembre
Con la mirada en noviembre, Svirsky mantiene una mirada cautelosa sobre lo que viene: “Ojalá todo mejore, pero sigo sosteniendo que la volatilidad y la incertidumbre van a seguir en los mercados”.
La definición resume uno de los principales riesgos para noviembre: incluso si aparecen señales favorables en los fundamentos locales, el mercado continuará expuesto a factores internacionales, regionales y políticos.
El escenario que queda abierto para noviembre es de mayor selectividad. Desde Balanz priorizan la renta fija sobre las acciones y muestran una mayor preferencia por emisores corporativos y provinciales antes que por la deuda soberana. También recomiendan moderar la duración ante la incertidumbre internacional y electoral.
En pesos, la preferencia está puesta en la tasa fija corta, particularmente el T30A7. En bonos soberanos en dólares mantienen una posición neutral, aunque para quienes quieran exposición sugieren combinar AO27 y GD41. Entre los provinciales destacan Santa Fe 2034 y Córdoba 2032.
En deuda corporativa, el foco está puesto en compañías vinculadas con Vaca Muerta. Pampa Energía 2031, TGS 2031, Vista 2033 y Tecpetrol 2030 aparecen entre las principales alternativas para una cartera en dólares, mientras que MSU Energy 2030 y CGC 2030 quedan para perfiles con mayor tolerancia al riesgo.