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Los bonos soberanos en dólares cerraron el viernes con tono positivo y una mejora bastante pareja a lo largo de la curva. Así la deuda argentina consolidó una semana constructiva que llevó a la compresión del riesgo país a 553 puntos, con una caída de 53 unidades en los últimos cinco días.

El movimiento fue liderado por el tramo medio y largo, donde los globales mostraron mayor sensibilidad al mejor contexto internacional, con tasas externas más estables y menor aversión al riesgo. En la parte corta, los bonares acompañaron, aunque con menor amplitud.

Por su parte, los ADR argentinos cerraron la última sesión de la semana con un panel dividido, pero con predominio de bajas en los papeles más relevantes. La presión se concentró en IRSA (4%), Edenor (2,5%) y MercadoLibre (1,1%. También operaron en rojo Telecom (0,8%), Central Puerto (0,5%), Banco Macro (0,4%), Cresud (0,3%) y Loma Negra (0,2%).

Del lado positivo, las subas fueron más selectivas. Se destacaron Bioceres (5%), seguida por BBVA (+1,2%), Pampa Energía (+0,8%), YPF (+0,6%), TGS (+0,6%) y los bancos Galicia (+0,4%) y Supervielle (+0,4%), aunque sin suficiente peso para cambiar el balance general.

En Buenos Aires, el S&P Merval retrocedió sobre el final de la rueda en pesos, pero en dólares logró mantener el valor clave de los u$s 2000. Fue una sesión más roja que verde para las acciones del Panel Líder con caídas superiores al 3% para Transener y subas arriba de 2% para Aluar.

Ignacio Murua, asesor financiero de Quicktrade SBS, puso el foco en separar el ruido de corto plazo del conflicto geopolítico de las señales estructurales que empiezan a reconfigurar el escenario de inversión.

En ese sentido, advirtió que la clave pasa por el petróleo: “Si el crudo se estabiliza más cerca de los u$s 70 que de los u$s 60, como proyecta el consenso, las valuaciones de largo plazo de las compañías energéticas deberían ajustarse al alza”.

Y agregó: “Si vemos caídas materiales en esos papeles, se vuelve a abrir una oportunidad de largo plazo, porque las proyecciones mejoran sustancialmente solo por un precio del crudo más alto”.

En ese marco, Murua destacó el caso de Vista, donde mantiene una visión constructiva. “La vemos en u$s 80 para fines de 2026. Es un negocio de u$s 75 en un escenario normal. Hoy está golpeada —en torno a u$s 64,50 en el premarket—, pero sigue muy por encima de los niveles de inicio de año. El que tenga que salir, que no se asuste por vender 8% abajo: no hay que perder de vista que sigue 60% arriba”, señaló, marcando que las correcciones pueden generar puntos de entrada más atractivos.

A nivel global, el asesor subrayó que los mercados emergentes vuelven a ganar protagonismo, con América Latina liderando el flujo. “Hay un renovado apetito por riesgo y optimismo sobre la región, incluso por encima de Asia. Tiene que ver con un ciclo alcista de commodities, y ahí Latinoamérica juega con ventaja por su perfil exportador”, sostuvo.

En cuanto al frente local, aseguró que el segundo semestre será clave. “El foco va a estar en la inflación y en la política de consumo, sobre todo después de la cosecha. La inflación probablemente deje de ser tan extrema, pero el desafío será pasar de una economía de contención a una más orientada al consumo. Si el ajuste continúa en 2026 y la sociedad llega más cansada a 2027, el riesgo político puede empezar a escalar”, concluyó.

Desde el equipo de research de Puente, en tanto, hicieron un repaso semanal en la que destacaron que el foco estuvo atravesado por el conflicto en Irán.

El alto al fuego anunciado el 7 de abril generó movimientos bruscos en los activos financieros, especialmente en el petróleo: “El futuro a mayo volvió a ubicarse por debajo de los u$s 100 por barril. En ese marco, los bonos soberanos en dólares se vieron favorecidos y toda la curva de globales volvió a rendir por debajo del 10%”, señalaron.

En paralelo, recordaron que el BCRA mantuvo una postura compradora en el mercado cambiario. El jueves adquirió u$s 281 millones y el viernes u$s 457 millones, lo que le permitió acumular cerca de u$s 1.000 millones en la semana.

“A su vez, avanzó con una relajación parcial de algunas restricciones cambiarias, aunque extendió el alcance de la restricción cruzada para individuos”, agregaron.

De cara a la próxima semana, para Puente, el foco estará puesto en dos eventos clave. Por un lado, la licitación del Tesoro, tanto por su resultado como por el menú de instrumentos que ofrezca. Por otro, la publicación del dato de inflación de marzo, que permitirá medir el impacto del conflicto en Irán sobre los precios locales.

Wall Street

Las acciones estadounidenses cerraron mixtas este viernes, con los inversores pisando el freno de cara al fin de semana y atentos a las negociaciones de paz en Medio Oriente.

El dato de inflación mostró que los precios al consumidor en EE.UU. se aceleraron en línea con lo esperado, impulsados por presiones derivadas de la guerra con Irán.

La frágil tregua de dos semanas quedó bajo amenaza por supuestas violaciones al alto el fuego, que incluyó los bombardeos continuos de Israel sobre el Líbano, mientras el primer ministro Benjamin Netanyahu aseguró que busca negociaciones directas con Beirut.

El Estrecho de Ormuz permaneció cerrado por decisión de Irán, que exige un alto el fuego en el Líbano y el descongelamiento de activos como condición para retomar las negociaciones.

La semana había comenzado con un tono tenso, luego de que el presidente de EE.UU., Donald Trump, amenazara con destruir “una civilización entera” si Irán no cumplía con sus demandas.

Sin embargo, a medida que la tregua empezó a tomar forma, las acciones lograron recuperarse. En términos semanales, los tres principales índices registraron sus mayores subas de viernes a viernes desde noviembre.

En este contexto, el Dow Jones cayó 269,23 puntos (-0,6%) hasta 47.916,57; el S&P 500 retrocedió 7,77 puntos (-0,1%) a 6.816,89; mientras que el Nasdaq avanzó 80,48 puntos (+0,4%) hasta 22.902,89.

De los 11 sectores del S&P 500, consumo básico fue el de peor desempeño, mientras que tecnología lideró las subas. Dentro de ese segmento, los semiconductores marcaron el ritmo y tocaron máximos históricos, con avances de 4,7% en Broadcom y 2,6% en Nvidia.

Las acciones financieras quedaron rezagadas, a la espera de los resultados de los grandes bancos la próxima semana, que marcarán el inicio no oficial de la temporada de balances del primer trimestre. Actualmente, los analistas proyectan un crecimiento interanual de las ganancias del S&P 500 del 13,9%, según datos de LSEG.