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Después de varios meses en los que el foco estuvo puesto casi que exclusivamente en las reformas internas, los analistas, o al menos los de una mirada más global, comienzan a medir el impacto del cambiante contexto internacional.
Para Grit Capital, el escenario global empieza a alinearse nuevamente con las fortalezas estructurales de la economía argentina, en una combinación que podría traducirse en un mayor ingreso de divisas y un respaldo adicional para los activos financieros locales.
La tesis del broker es que la Argentina podría beneficiarse simultáneamente de dos fenómenos que rara vez ocurren al mismo tiempo:
- una mejora en los términos de intercambio gracias al repunte de los commodities.
- y un contexto financiero internacional más favorable por la desaceleración de la inflación en Estados Unidos.
Según comenta Walter Stoeppelwerth, CIO de Grit Capital, el recrudecimiento del conflicto en Medio Oriente volvió a modificar el comportamiento de los mercados globales en los últimos días.
Y es que el rebote del petróleo no solo favorece a Vaca Muerta, sino que también está impulsando compras de materias primas agrícolas por parte de fondos internacionales que buscan cobertura frente a la inflación.
En ese contexto, el Grit destaca que el Bloomberg Grain Index ya recuperó 7,6% desde sus mínimos recientes, acompañado por una mejora en las cotizaciones de soja, maíz y trigo, los tres principales complejos exportadores de la Argentina. Ese movimiento coincide con un escenario climático que también comienza a jugar a favor.
Stoeppelwerth sostiene que crecen las probabilidades de un evento Niño durante la campaña 2026/2027, un fenómeno que históricamente incrementa las lluvias sobre la región agrícola argentina y mejora los rendimientos de los cultivos.
Si esa hipótesis se confirma, el país podría enfrentar un escenario de mayores precios internacionales combinado con una producción más abundante, potenciando el ingreso de dólares comerciales.
La visión encuentra además cierto respaldo en otros indicadores del mercado agrícola. En las últimas semanas la Bolsa de Comercio de Rosario también señaló que la nueva escalada de tensión en Medio Oriente volvió a impulsar las cotizaciones de la soja y del petróleo, mientras que el superávit energético argentino alcanzó niveles récord durante el primer semestre del año.
El escenario financiero
Pero el optimismo de Grit no termina en los commodities. El broker desliza un ingrediente adicional sobre el contexto financiero internacional que también empieza a mejorar para los mercados emergentes.
La firma considera que el mercado está sobredimensionando el riesgo de una nueva aceleración inflacionaria en Estados Unidos.
Su principal argumento es que el componente de vivienda que es el de mayor peso dentro del índice de precios estadounidense, continúa desacelerándose y hoy actúa como un factor desinflacionario, compensando parcialmente el impacto que genera el encarecimiento de la energía.
Si esa tendencia se consolida, sostiene, la consecuencia sería una menor presión sobre la Reserva Federal (Fed) para endurecer su política monetaria.
Para Grit, un escenario de tasas estadounidenses más estables constituye uno de los principales soportes para que continúe la compresión del riesgo país argentino y la mejora en los precios de los bonos argentinos.
El broker agrega otro elemento relevante: el posicionamiento extremadamente alcista sobre el dólar. Y es que tras el dato de inflación estadounidense que se conoció ayer, el índice DXY comenzó a retroceder y los estrategas consideran que un dólar global más débil suele beneficiar tanto a los commodities como a las economías emergentes exportadoras de materias primas, entre ellas Argentina.
¿Se alinearon los planetas?
En otras palabras, Grit observa una combinación poco habitual: petróleo firme, recuperación de los granos, perspectivas favorables para la producción agrícola, un dólar internacional con menos impulso y tasas estadounidenses que podrían dejar de presionar sobre los mercados emergentes.
Para una economía que todavía depende en gran medida del ingreso de divisas provenientes del agro y de la energía, ese escenario representa un viento de cola adicional que podría reforzar el proceso de acumulación de reservas, sostener la estabilidad financiera y mejorar las condiciones para los activos argentinos durante el segundo semestre.
Además, el último REM del Banco Central ya proyecta exportaciones por alrededor de u$s 100.000 millones en 2026, lo que adelanta un escenario externo más favorable que el esperado meses atrás.