El índice de precios al consumidor en los EE.UU. subió a un ritomo del 3,3% interanual, impulsado por el costo de la energía, que registró su mayor salto en años producto de la Guerra con Irán. Aunque la inflación “core” fue menor al esperada, el aumento del petróleo comienza a trasladarse a otros precios, según Guardian Capital. Alertaron sus analistas que “complica a la Reserva Federal, que enfrenta inflación persistente con crecimiento moderado”. ¿Repercute en la Argentina?

La conocida el viernes en Washington es la inflación más alta en casi dos años. Subió un punto desde febrero, aunque resultó menor a la esperada. “La razón es que la Guerra de Medio Oriente afecta el precio del petróleo y hace que suba por un tema de escasez de oferta. Cuando crece la inflación de EE.UU., la Fed se queda sin margen para bajar las tasas, que es lo que quiere Donald Trump y eso encarece el crédito en todo el mundo, incluida la Argentina”, señaló Elena Alonso, directora de Emerald Capital.

Marcelo Bastante, experto en mercados bursátiles acotó que “cuando hay conflictos bélicos, pega en un aumento de los commodities”. “En la Argentina el impacto directo es el aumento en el precio de la nafta, que repercute en el índice de inflación local, con lo cual, ese impacto es indirecto. Lo que habrá que seguir de cerca es si esta suba es circunstancial, por el aumento en la energía, o es un tema más estructural que afecte a la inflación núcleo”, analizó.

Si la mayor inflación redunda en una suba generalizada en las tasas de referencia internacionales, cosa que ve como poco probable, sí impactaría en nuestro país. “Generalmente una suba de las tasas de referencia internacionales es una noticia negativa para Argentina, no creo que este sea el caso, al menos por ahora”, afirmó.

Si persiste la tendencia, la Fed deberá subir las tasas y con tasas altas en EE.UU., el financiamiento externo sigue caro, el apetito por riesgo se mantiene bajo y los flujos hacia activos como los argentinos son más limitados.

“Eso dificulta la baja del riesgo país y retrasa cualquier posibilidad de volver al mercado voluntario de deuda”, dijo Leo Anzalone, director de CEPEC. Indicó que “3,3% de inflación en EE.UU. confirma que el proceso de desinflación está siendo más lento de lo esperado” y dijo que eso implica que la Reserva Federal va a mantener tasas altas por más tiempo y va a postergar cualquier recorte. “Para Argentina, eso es negativo”, evaluó.

“El gran problema es que el mundo se pone más caro e incierto y con menos margen de maniobra. Ese es todo un desafío para la Argentina que busca su camino de estabilización en ese contexto”, dijo Alonso.

De este modo, los analistas coincidieron en que el contexto internacional no va a ayudar en el corto plazo y Argentina va a tener que seguir apoyándose en sus propios dólares y en la acumulación de reservas.