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Los bonos soberanos se encaminan al cierre con una jornada negativa, marcada por aversión al riesgo global y por una presión vendedora que afectó con más fuerza a la curva ley local.
Los títulos bajo ley extranjera cierran con bajas leves. El GD29 y el GD30 muestran cierta estabilidad, incluso por algunos momentos pasaron a verde, pero el resto de la curva, GD35, GD38, GD41 y GD46, retrocede hasta 0,8 por ciento. Aun así, los precios siguen en zona alta y los rendimientos permanecen anclados cerca de 9% /10,5 por ciento. La demanda sigue, pero hoy perdió intensidad.
Los Bonares terminan claramente más golpeados. El AL29 cayó alrededor de -0,7%, el AL30 bajó cerca de -1,5% y los tramos medios y largos —AL35 y AL38— muestran retrocesos en torno a -1,1% a -1,4%.
La sensibilidad local volvió a quedar expuesta. En ese contexto el riesgo país se mantuvo sobre la misma zona con la que cerró noviembre que fue de 646 puntos básicos, ya que la deuda argentina sintió la presión de una inminente suba de tasas en Japón que afectó también a los bonos del Tesoro de EE.UU., a los soberanos japoneses y europeos tras los comentarios del gobernador del Banco de Japón, Kazuo Ueda, quien señaló que las condiciones están en línea para una posible suba de tasas.
ADR y acciones
Para los ADR fue una sesión adversa, en línea con la renta variable global. Así para los papeles de empresas argentinas que cotizan en Wall Street fue una sesión más roja que verde y lideró las bajas Cresud, IRSA y Banco Macro.
En Buenos Aires, la dinámica fue distinta y el S&P Merval volvió a mostrar su propia dinámica y contra mano de Wall Street. El índice accionario anotó su quinta suba en línea y medido en dólares (CCL) volvió por encima de los u$s 2000 tras subir más de tres por ciento.
Desde el Grupo Invertir en Bolsa (IEB) señalaron que, el índice frenó su corrección en los mínimos de u$s 1789,5, punto desde el cual inició la suba de la última semana.
“Ese impulso sugiere que estamos ante una reanudación alcista, con potencial para avanzar hacia los máximos históricos de u$s 2300/2400, niveles que funcionan como escalas intermedias dentro de un movimiento mayor proyectado hacia la zona de u$s 2700/2800”.
En este contexto, cualquier recorte debería ser transitorio, dice IEB, con una zona de soporte clave entre u$s 1980 y u$s 1900. “Mientras ese piso se mantenga firme, el escenario base sigue siendo de continuidad alcista con los objetivos mencionados en el horizonte”, aseguró el broker.
Solo si el índice retrocede desde los valores actuales y quiebra el soporte de u$s 1980/1900, se habilitaría un ajuste más profundo hacia u$s 1760/1730. Recién desde esos niveles podría recomponer tendencia y retomar el camino hacia los objetivos superiores, concluyó el reporte diario.
El Banco de Japón evalúa subir las tasas
El gobernador del Banco de Japón, Kazuo Ueda, dijo que la entidad considerará los “pros y contras” de subir las tasas en su próxima reunión de política monetaria, lo que llevó a los operadores a aumentar con fuerza las apuestas a un alza.
El yen llegó a apreciarse hasta 155,49 por dólar tras los comentarios, y el rendimiento del bono japonés a dos años subió 2 puntos básicos, alcanzando su nivel más alto desde junio de 2008. El par dólar/yen siguió firme durante la sesión europea y tocó 154,79.
Las tasas ultrabajas en Japón son la base de un carry trade muy popular, en el que los inversores se endeudan en yenes a bajo costo para colocar ese capital en activos más riesgosos. Fiona Cincotta, analista senior de City Index, dijo que el ánimo bajista del mercado este lunes podría deberse a que una suba de tasas en Japón volvería menos rentable esta estrategia.
“Las preocupaciones sobre un desarme del carry trade vienen rondando hace tiempo, pero creo que los comentarios del gobernador Ueda insinuando una suba en diciembre realmente reavivaron esos temores”, afirmó.
El índice dólar cayó 0,4% en el día, hasta 99,06, mientras que el euro avanzó 0,4% hasta US$ 1,1646.
Desde Guardian Capital explicaron que los rendimientos de los bonos soberanos de la eurozona subieron levemente mientras los inversores esperan los datos de inflación que se publicarán el martes. El rendimiento del bono alemán a dos años —el más sensible a las expectativas sobre la política del BCE— alcanzó su nivel más alto desde el 28 de marzo.
Los índices de gestores de compras publicados el lunes mostraron debilidad en la manufactura tanto en Europa como en las principales economías de Asia en noviembre, afectados por una demanda interna apagada y la incertidumbre en torno a los aranceles.
Los rendimientos de los bonos japoneses volvieron a subir con fuerza ante el renovado pricing de una suba de tasas del Banco de Japón. Tanto el rendimiento a 2 años como el de 10 años escalaron a niveles que no se veían desde 2008, una señal de que el mercado empieza a descontar un giro más restrictivo en la política monetaria japonesa.
Ese movimiento presiona toda la curva de JGBs y reconfigura los flujos globales de renta fija, afectando especialmente a las estrategias de carry trade, que durante años se apoyaron en el costo casi nulo de endeudarse en yenes.
¿Por qué importa? Porque este salto marca, en los hechos, el final de décadas de financiamiento casi gratuito proveniente de Japón. Con una inflación que persiste por encima de lo habitual para la economía nipona, el país abandona su rol histórico como última fuente de liquidez barata del mundo, lo que empieza a generar repatriación de capitales.
Este cambio es, en sí mismo, un shock de liquidez global. Y figura entre los factores que explican parte del reciente retroceso de Bitcoin, un activo altamente sensible a los movimientos de liquidez internacional.