La desaceleración de la inflación volvió al centro de la escena en el mercado argentino. Luego del salto estacional de marzo y el arrastre que dejó abril, distintas mediciones privadas empiezan a detectar una nueva baja en los precios para mayo, aunque advierten que la inercia inflacionaria todavía sigue viva y obliga a los inversores a recalibrar estrategias.
Desde Banco Comafi sostuvieron que las mediciones de alta frecuencia muestran “un buen comienzo de mes en materia inflacionaria” y proyectaron que el IPC de mayo se ubique en el rango de 2,1% a 2,2% mensual.
La entidad explicó que parte de la desaceleración se apoya en la estabilidad cambiaria. Según detallaron, en abril el tipo de cambio se apreció nominalmente 1%, mientras que en lo que va de mayo apenas se depreció 0,4%. Incluso, medido contra comienzos de año, el peso todavía muestra una apreciación cercana al 4,5%.
A eso se suma otro factor clave: el congelamiento parcial de combustibles. Tras mantener precios sin cambios durante 45 días, YPF aplicó un ajuste de apenas 1% y decidió extender el esquema por otros 45 días, lo que absorbe parte del impacto internacional del petróleo.
La consultora 1816 también comentó que, hacia adelante, la decisión de YPF de ajustar los precios de los combustibles apenas un 1% y mantener el buffer por otros 45 días debería contribuir a consolidar la desinflación en el muy corto plazo, “aunque a costa de una inflación más persistente en los meses siguientes, siempre y cuando el petróleo internacional no retroceda a niveles previos al conflicto geopolítico”.
En ese marco, señaló que el Relevamiento de Expectativas que hace el Banco Central de abril dejó prácticamente sin cambios las proyecciones de inflación entre mayo y septiembre.
“Sin embargo, elevó en 1,4 puntos porcentuales la estimación interanual para fines de 2026, llevándola a 30,5%, un nivel consistente con una inflación mensual promedio cercana al 1,7% durante el cuarto trimestre del año”.
Sin embargo, no todos en el mercado creen que el proceso desinflacionario ya esté consolidado.
Desde Labour Capital & Growth (LCG) advirtieron que las principales “anclas” del programa económico: actividad débil, apertura comercial y un tipo de cambio estable, todavía resultan insuficientes para quebrar completamente la dinámica de remarcaciones.
La consultora señaló que los procesos de desinflación “son lentos” y recordó que todavía será necesaria una combinación de prudencia fiscal, disciplina monetaria y mecanismos adicionales de coordinación de expectativas para consolidar la baja de precios.
En paralelo, desde la Fundación Libertad coincidieron con ese diagnóstico y mantuvieron una proyección de inflación anual en la zona de 31% a 33% hacia diciembre de 2026. En la práctica, cuando las consultoras estiman una dinámica de precios en la zona de 31%-33% el “piso” mensual está cercano al 2,3%-2,4%.
La nueva discusión del mercado: tasa fija o cobertura inflacionaria
Elena Alonso, CEO de Emerald Capital, explicó en charla con El Cronista que el mercado empieza a entrar en una nueva etapa, marcada por una inflación mensual que podría acercarse al 2%, "algo que hace apenas algunos meses parecía muy lejano".
Según señaló, ese cambio modifica de “manera importante el escenario para los ahorristas en pesos, ya que por primera vez en mucho tiempo las tasas comienzan a ubicarse por encima de la inflación esperada, lo que permite recuperar poder adquisitivo en términos reales”.
Destacó que algunas Lecap de corto plazo ya ofrecen tasas reales positivas prácticamente “sin asumir riesgo significativo”. Como ejemplo mencionó la S30S6, que vence en septiembre y rinde alrededor de 2,09% mensual, levemente por encima de una inflación proyectada en la zona de 1,8% a 2%.
Para perfiles dispuestos a extender duration, Alonso señaló que los Boncap más largos empiezan a lucir atractivos ante un eventual escenario de compresión de tasas. Allí mencionó el T15E7, con vencimiento en enero de 2027, y otros títulos con vencimiento en junio del mismo año, que todavía operan con rendimientos superiores al 2% mensual.
Según explicó, si el proceso de desinflación continúa, esos bonos podrían generar no sólo la renta pactada sino también ganancias de capital por suba de precios.
La ejecutiva también remarcó su preferencia por los bonos CER como herramienta defensiva. Entre ellos destacó el TZX27 y el TZXD7, ambos con vencimiento en 2027.
Según sostuvo, estos instrumentos permiten asegurarse una tasa real positiva independientemente de cuál sea finalmente la inflación, además de ofrecer cobertura indirecta frente a eventuales movimientos del dólar.
Otra de las estrategias que considera atractivas son los bonos duales ajustados por TAMAR o inflación. En particular, mencionó al TTJ26 y al TTD26 como alternativas equilibradas para un escenario todavía cambiante. “Si la inflación baja, cobrís tasa fija; si sorprende al alza, ajustan por inflación”, resumió.
Finalmente, para la liquidez de corto plazo, Alonso consideró que los fondos money market, cauciones y billeteras virtuales hoy ofrecen retornos demasiado bajos frente al nuevo escenario de tasas reales positivas. Por eso, sostuvo que sigue prefiriendo Lecap de corto plazo, aunque advirtió que, si la inflación continúa desacelerándose, las tasas de interés tenderán gradualmente a bajar.
El Grupo SBS escribió este viernes que las oportunidades en la curva de pesos dejaron de ser tan lineales como hace algunos meses. “Hoy, el posicionamiento depende mucho más del perfil de riesgo del inversor, su tolerancia a duración y, sobre todo, de la visión que tenga sobre la nominalidad futura de la economía”.
Bajo ese escenario, advirtieron que el inversor más optimista respecto de la desaceleración inflacionaria probablemente encuentre valor en la curva de tasa fija (lecap), especialmente en el tramo medio y largo, donde los instrumentos con vencimiento en 2027 aparecen como las alternativas más atractivas.
En cambio, quienes mantengan una mirada más cautelosa sobre la inflación y los riesgos nominales continúan inclinándose por instrumentos CER. Dentro de esa curva, destacan valor en el bono CER X30N6 para el tramo corto, mientras que el TZXD7 luce atractivo en la parte media, junto con títulos más largos.
En ese sentido, SBS remarca que las tasas forward implícitas entre bonos CER que vencen durante el próximo mandato presidencial y aquellos que vencen bajo la actual administración muestran una prima de riesgo relevante.
“Para los inversores con una visión más constructiva sobre el crédito argentino, esa diferencia podría representar una oportunidad de captura de valor”, advirtió el broker.
Por otro lado, también aparece interés en los nuevos bonos duales CER/TAMAR, aunque la preferencia del mercado sigue inclinándose levemente hacia los CER puros a duration comparable. Uno de los factores que empiezan a monitorearse con más atención es la dinámica de oferta de este tipo de instrumentos en las licitaciones del Tesoro, ya que un eventual desbalance entre oferta y demanda podría afectar sus precios.
De hecho, tras el anuncio del nuevo dual 2028, el bono TXMJ9 registró una caída de precio en el mercado secundario. Aun así, la demanda primaria continuó con solidez: el nuevo TXMJ8 recibió ofertas por VN $4,9 billones y se adjudicó cerca del 50%, mientras que el TXMJ9 captó VN $3,5 billones, adjudicándose más del 82%.
El trasfondo de esta estrategia según SBS es que el Gobierno busca extender duration ofreciendo opcionalidad a los inversores. Sin embargo, el mercado advierte que una emisión excesiva de este tipo de papeles podría terminar deteriorando rendimientos y precios si la demanda no acompaña.
Finalmente, otro punto central para las carteras en pesos pasa por la política de tasas reales. En el mercado creen que, si reaparecieran presiones nominales, ya sea por atraso cambiario, tensión inflacionaria o tasas reales persistentemente negativas, el Gobierno probablemente recurriría a subas de tasas para contener expectativas.
Ese riesgo no es menor para quienes tienen exposición a bonos largos en pesos, ya que un ajuste alcista de tasas podría generar pérdidas de capital relevantes. Aun así, la sensación actual es que la prioridad oficial sigue por sostener la recuperación económica y estimular el crédito, incluso a costa de mantener tasas cortas reales negativas durante algún tiempo más.
Desde IOL mantienen una postura “cauta sobre las curvas en pesos” y consideran que el tramo medio de la deuda CER todavía ofrece una cobertura atractiva, especialmente ante un índice de inflación que se resiste a “perforar de forma consistente el nivel del 2% mensual”.
En ese contexto, señalaron que su principal recomendación dentro de la curva es el bono CER TZXO6, que brinda cobertura inflacionaria hasta agosto y permite capturar protección frente a un escenario donde la desaceleración de precios todavía “luce gradual”.