“El cargo de riesgo viene bajando desde diciembre, gracias a todas las medidas preventivas que empezamos a tomar”.
El CEO de uno de los bancos privados más grandes de la Argentina responde de esta manera cuando se lo consulta por los niveles de morosidad, y pasa a explicar por qué el cargo de riesgo es el indicador clave que hoy toman en cuenta todos los banqueros.
“El cargo a riesgo es lo que mandás a pérdida, al ser la pérdida por incobrabilidad que mandás todos los meses. La cartera irregular, en cambio, es lo que te queda dentro de tu activo, pero es el acumulado de un año. El cargo a riesgo es un indicador más fuerte que la irregularidad, que se toma de los últimos 12 meses. Acá lo tomás de los últimos 30 días”.
Preventivo
Entre las medidas preventivas, relata que a quienes pagan dos o tres veces seguidas el mínimo de la tarjeta, lo abordan y tratan de darle un préstamo para normalizarle la situación.
“Con niveles de tasas tan altas y sin que se recupere el poder adquisitivo, es difícil sino que alguien que pague el mínimo pueda regularizar su situación”, señala.
Cuenta que donde hoy están poniendo el ojo es en el segmento de las pymes industriales del Gran Buenos Aires, cuyos índices de mora vienen subiendo mes a mes.
Segunda ola
La preocupación que tienen es si eso puede derivar en una segunda ola de mora en individuos, por los empleos que potencialmente se puedan llegar a perder de esos trabajadores: “Vemos un deterioro del empleo en Capital y GBA, mientras el interior está mejor. Vemos muchos empleos autónomos e independientes, que puede afectar la calidad de los salarios”, precisa el banquero.
Admite que hacen bajas de los cupos disponibles de tarjetas en clientes que ven de comportamiento más riesgoso para evitar que se sobre endeuden.
En mora
Pablo Blanco, CFO de Alprestamo, revela que un indicador calve para detectar la mora es el First Payment Default (FPD), que mide el porcentaje de créditos que entran en mora desde la primera cuota, es decir, clientes que no logran pagar su primer vencimiento. No es un problema de cobranza, es un problema de originación.
“Refleja fallas en el scoring, en la evaluación de capacidad de pago o en la calidad del cliente adquirido. Un FPD alto implica que el crecimiento de la cartera está contaminado desde el inicio, anticipando pérdidas futuras”.
Deducciones impositivas
En muchos marcos regulatorios, el tratamiento impositivo y contable de los créditos incobrables permite que, una vez castigados (mandados a pérdida), esos montos se deduzcan o generen beneficios fiscales, mientras que el recupero posterior puede tener una carga impositiva menos eficiente o diferida.
Esto genera un desalineamiento: “En ciertos casos, puede resultar más conveniente castigar la deuda que invertir en recuperarla activamente, sobre todo cuando los costos de cobranza y el tiempo juegan en contra”, indica Blanco.
El efecto sistémico es claro: se incentiva la baja temprana de cartera en lugar de maximizar el recupero, afectando la eficiencia del sistema crediticio.
Recupero de cartera
En este sentido, el recupero de carteras es un modelo de cobranza enfocado en reactivar clientes en mora mediante propuestas de pago realistas, como quitas, planes flexibles y soluciones digitales simples, bajo el lema “Ponete al día”, según cuenta el ejecutivo de Alprestamo.
A diferencia de la cobranza tradicional, no busca presionar sino alinear la capacidad de pago del cliente con una salida concreta, aumentando la probabilidad de recupero.
Cuando está bien implementado, transforma deuda castigada o de baja calidad en flujo nuevamente cobrable, mejorando tanto la performance de la cartera como la experiencia del usuario.