Los fondos de renta fija en dólares sufrieron rescates netos por u$s 104 millones en septiembre, marcando la primera salida mensual de fondos del segmento en lo que va del año. En lo que va de octubre la tendencia se aceleró, y alcanzan los u$s 253 millones.
Los rescates se deben a la pérdida que arrojaron los fondos de renta fija en septiembre, con rendimientos negativos de entre 3,5% y 5,2% en dólares en el mes.
Rescates
Con la aceleración de los rescates y la presión vendedora sobre los títulos en la primera quincena de octubre, la caída acumulada para los fondos puramente soberanos alcanzó niveles de entre 6% y 8,5% en dólares desde el inicio de septiembre.
Para Martin Fernandez Dubois, experto en Asset Management, obedece a un aumento del riesgo país y cautela macroeconómica, sumada a la incertidumbre electoral y a una fuerte caída en la paridad de los bonos.
“La mayor parte del capital desarmado pasó directamente a cuentas a la vista y corresponde a inversiones institucionales y tesorerías corporativas”. De hecho, durante septiembre, el stock de depósitos privados en cajas de ahorro creció u$s 920 millones.
Sin ventana para las ON
La suba del riesgo país orillando los 700 puntos complica el escenario a las empresas y gobernadores que quieran salir a buscar financiamiento en el mercado.
El deterioro de las condiciones financieras internacionales, sumado al mayor costo del crédito para emisores locales, comienza a cerrar la ventana para nuevas obligaciones negociables, especialmente de provincias, mientras que las grandes empresas aparecen mejor posicionadas para acceder al mercado.
“El cambio del contexto financiero internacional prácticamente cerró la ventana para nuevos emisores”, sostuvo Sebastián Menescaldi, economista y codirector de EcoGo.
Empresas y provincias
Aseguró que todos los emisores intentaron salir antes, mientras la ventana de oportunidad estaba abierta. “La última fue San Juan, que entró ahí colgando del travesaño. Probablemente todo este contexto la cierra, al menos de corto plazo. Después habrá que ver cómo sigue con las elecciones de Brasil y Estados Unidos”, apuntó.
Los gobernadores aparecen como los principales perjudicados, mientras que las grandes empresas todavía mantienen abierta la puerta del financiamiento gracias a la solidez de sus balances y a la confianza que construyeron en el mercado.
De todos modos, el deterioro del contexto internacional y la incertidumbre comienzan a instalarse de cara al calendario electoral y podrían moderar el ritmo de nuevas emisiones en los próximos meses.
Volatilidad
Desde GMA Capital observan que la volatilidad internacional castigó con fuerza a nuestro mercado y adelantó, antes de tiempo, la discusión electoral.
La acumulación de reservas, el superávit fiscal y la desinflación siguen siendo centrales. Pero las novedades en el Congreso, el armado de la oposición, los indicadores de confianza y las encuestas ya forman parte de la conversación, a 12 meses de los comicios nacionales.
“Los nuevos trending topics no son menores: operar activos argentinos implica asumir dosis elevadas de riesgo atadas al ciclo político-económico. Los embates pueden llegar desde afuera, como las crisis emergentes de fines de los 90, la subprime de 2008 o el Covid de 2020. Pero el grueso de la volatilidad es endémico”, revelan.
Tasas internacionales
Advierten que el panorama mejoraría si las tasas internacionales se estabilizaran y el escenario electoral resultase favorable para La Libertad Avanza: el tramo largo de la curva en dólares sería el principal beneficiado.
“Nuestros top picks son el GD35 y el GD41 (que hoy rinden 11,8% y 11,9% respectivamente). Una compresión de TIRs hacia la zona de 10% les dejaría ganancias de capital promedio de 10%, mientras que con tasas de 9% la revalorización rondaría 15%”.
Un cálculo simple con paridades de bonos (sin devengamiento ni reinversión, claves para la rentabilidad de largo plazo) lo ilustra. Desde 1997, el retorno promedio de la deuda en dólares fue de 0,04% negativo mensual (0,53% negativo anualizado), con un desvío estándar mensual de 11,2%. Al corregir por volatilidad, el resultado es todavía menos favorable.