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La Comisión Nacional de Valores (CNV) volvió a mover fichas sobre el tablero cripto argentino. En medio del proceso de simplificación normativa que impulsa el Gobierno, el organismo aprobó una nueva regulación que reduce trámites administrativos, pero al mismo tiempo endurece las obligaciones de prevención de lavado para los exchanges registrados como Proveedores de Servicios de Activos Virtuales (PSAV).
La medida quedó oficializada a través de la Resolución General 1139, donde la CNV reordena integralmente el régimen de Prevención de Lavado de Activos, Financiamiento del Terrorismo y Proliferación de Armas de Destrucción Masiva (LA/FT/FP).
Detrás del lenguaje técnico, el mensaje hacia la industria es que la Argentina no busca frenar a las plataformas cripto, pero sí obligarlas a operar bajo estándares cada vez más cercanos a los del sistema financiero tradicional.
Uno de los puntos más relevantes es que la CNV extiende explícitamente a los PSAV las obligaciones vinculadas al régimen informativo, las modalidades de pago y los requisitos de idoneidad, integridad y solvencia. En la práctica, eso implica mayores controles sobre clientes, operaciones y origen de fondos.
Menos formularios, pero más monitoreo
La nueva normativa reduce la cantidad de formularios requeridos, de 19 a 10, pero incorpora variables mucho más sensibles desde el punto de vista regulatorio, como identificación de beneficiarios finales, segmentación de clientes según riesgo, monitoreo de operatoria y condición de Persona Expuesta Políticamente (PEP).
Para los exchanges, esto significa reforzar procesos de KYC (Know Your Customer), monitoreo transaccional y sistemas de compliance capaces de detectar operaciones sospechosas con mayor precisión.
Ramiro Rodríguez, CFO de Fiwind, explicó a El Cronista que “la nueva simplificación de CNV va más por ordenar e institucionalizar la industria que por disminuir controles”.
Fuente: Télam
Según detalló, uno de los principales cambios pasa por la unificación de requerimientos que antes estaban duplicados y por la adopción de un enfoque regulatorio basado en riesgo.
“Puntualmente a los exchanges les simplifica un poco la parte burocrática porque se redujo y unificó varios de los requerimientos que antes estaban duplicados, bajaron la cantidad de reportes y adoptaron un enfoque más basado en riesgo en lugar de pedir controles iguales para todos”, sostuvo.
Además, destacó que la flexibilización de algunos procesos de actualización de documentación puede reducir carga operativa para las plataformas. “Eso les permite enfocarse más en automatizar tareas de compliance y escalar operaciones en lugar de tener equipos enormes dedicados solamente a temas regulatorios”, agregó.
El efectivo, cada vez más afuera del sistema
Otro de los cambios relevantes afecta directamente a la operatoria diaria. La CNV elimina la posibilidad de utilizar efectivo para recepción y entrega de fondos, salvo excepciones específicas vinculadas al Régimen de Declaración Jurada Simplificada de Ganancias establecido previamente por la RG 1108.
En paralelo, incorpora formalmente la posibilidad de utilizar cheque electrónico. Para la industria cripto local, esto acelera una tendencia que ya venía en ascenso: el ecosistema se mueve hacia un modelo cada vez más bancarizado y trazable, donde resulta más difícil operar por fuera de canales formalizados.
Rodríguez consideró que este punto puede ser positivo para los exchanges porque “les da más claridad operativa y más equidad con la normativa aplicable a los Alycs”, aunque advirtió que también marca “un alejamiento del perfil más informal que tuvo parte de la industria cripto en sus primeros años”.
Exchanges más parecidos a bancos
La decisión también refleja el intento de la Argentina de alinearse con estándares internacionales impulsados por organismos como el GAFI, en un contexto donde los reguladores globales aumentan la presión sobre plataformas cripto en materia de prevención de lavado y financiamiento ilícito.
Al mismo tiempo, la medida puede terminar por beneficiar a los exchanges más grandes y formalizados del mercado. Las plataformas que ya cuentan con estructuras robustas de compliance, monitoreo y auditoría parten con ventaja frente a operadores más pequeños o informales, que ahora deberán afrontar mayores costos regulatorios para mantenerse dentro del esquema legal.
En ese sentido, la nueva resolución profundiza una transformación que atraviesa al negocio cripto a nivel global: el paso desde un ecosistema parcialmente desregulado hacia uno mucho más integrado con las reglas tradicionales del sistema financiero.
“En el fondo, los están llevando a operar cada vez más parecido a bancos o Alycs, con menos burocracia manual pero mucho más control y monitoreo”, resumió Rodríguez.
Por su parte, Julián Colombo, director de Bitso para Sudamérica dijo a este medio que a RG 1139/2026 es un paso importante en la maduración del marco regulatorio para los proveedores de servicios de activos virtuales en Argentina.
Opinó que al extender a los PSAV las obligaciones de reporte en materia de PLA/FT/FP a través de la Autopista de Información Financiera, “la CNV consolida un régimen de supervisión consistente con los estándares internacionales del GAFI y elimina asimetrías que existían respecto de otros intermediarios del mercado de capitales”.
Colombo recordó que Bitso fue en la Argentina uno de los primeros PSAV en obtener registro ante la CNV. “Contar con reglas claras y exigentes en materia de prevención del lavado de activos es exactamente el tipo de marco que fortalece la confianza de los usuarios y permite al sector crecer de manera sostenible”, concluyó.