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El carry trade tuvo un muy buen mes en marzo, destacándose ente los demás países a nivel global. Se dio un proceso de apreciación cambiaria y de fuerte suba de los bonos en pesos.

El mes de abril arranca con un dólar 20% debajo del techo y con tasas nominales y reales más bajas, aunque también se espera el flujo más fuerte del agro. ¿Qué esperar para el carry hacia adelante?

Buen mes para los pesos

El mes de marzo dejó grandes ganancias para las posiciones en pesos.

Se conjugaron varios factores para que las inversiones en moneda local tengan buenos rindes.

Por un lado, el tipo de cambio en Argentina se desplazó a la baja, cayendo 3% en el último mes, incluso a pesar de que el dólar en el mundo subió como parte de una estrategia de cobertura en medio de la guerra (fly to quality) y que el BCRA compró u$s más de u$s 1500 millones en marzo y sumó u$s 4300 millones en lo que va del año.

A su vez, el giro hacia la laxitud monetaria del Gobierno recientemente y expectativas de inflación al alza, hizo que las tasas nominales y reales se hundan, es decir, suba en el precio de los bonos a tasa fija y CER.

De esta manera, los rendimientos en bonos en pesos registraron ganancias de hasta 15% en el último mes.

Esta dinámica fue extraordinaria para el mes de marzo en términos globales, siendo Argentina el mejor país para hacer carry durante el último mes.

Adrián Yarde Buller, economista jefe de Facimex Valores, explicó que la fortaleza del peso argentino y la compresión de tasas en pesos desde que se desató la guerra en Medio Oriente es un outlier en el universo emergente.

“En base a una muestra de 24 países emergentes (incluyendo Argentina), comparamos la variación del tipo de cambio y las tasas de interés en moneda local desde que comenzó la guerra en Medio Oriente (entre el 27 de febrero y 27 de marzo). A partir de esta muestra, podemos concluir que, en el último mes, el peso argentino fue la moneda que más se apreció entre los países emergentes”, dijo.

Además, agregó que Argentina fue el país con mayor compresión de tasas en moneda local.

“Son dos hechos que reflejan que las estrategias de carry en Argentina tuvieron excelentes resultados en marzo. Entre los 23 países emergentes restantes, solo las monedas de Colombia e Israel se fortalecieron en el último mes y Colombia fue el único país con compresión de tasas. De hecho, la mediana estos 23 países marca una suba de tasas en moneda local de 50pbs y una suba del tipo de cambio del 4,0%”, detalló.

El contexto de tasas bajas representa un riesgo para el carry ya que tales rendimientos no llegan a compensar los riesgos para las posiciones en moneda local.

Es decir, dado los bajos niveles de tasas nominales y reales en las curvas en pesos, cualquier suba del tipo de cambio puede hacer que las eventuales ganancias en moneda dura se extingan.

De esta manera, el mercado ve difícil que las ganancias en dólares que se registraron en marzo gracias a las inversiones en pesos puedan sostenerse en abril.

Por lo tanto, los analistas comienzan a ver conveniente girar hacia una postura mas conservadora, dolarizando carteras o bien buscando indexar los pesos a activos que ajustan por CER.

Dado el nivel de tasas en pesos y el valor del tipo de cambio respecto del techo de la banda, Dante Ruggieri, socio de AT Inversiones, considera atractivo dolarizar carteras.

“La mayor incertidumbre global y tasas más bajas para los activos en pesos —hoy en torno al 2,4% de TEM— se combinan con un dólar que se ubica aproximadamente a un 13% de la banda superior. Frente a este escenario, una alternativa podría ser posicionarse con parte de la cartera en el AO27, a la espera de mayores señales de estabilidad y certidumbre”, sentenció.

Con una misma visión, y en cuanto al posicionamiento, desde el lado de las inversiones, desde Adcap Grupo Financiero señalan que la buena dinámica de los títulos en pesos recientemente podría encontrar una pausa de corto plazo, por lo que recomiendan bonos en dólares.

“Los bonos soberanos en pesos superaron a los bonos en moneda dura en aproximadamente 7% desde fines de enero, impulsados por la estabilidad cambiaria y un tipo de cambio que se fue desplazando hacia $1400. Tras este fuerte rally, la relación riesgo-retorno cambió, ya que el potencial adicional frente a los bonos en dólares se redujo a alrededor de 1%–2%. Por ello, recomendamos tomar ganancias en posiciones en pesos y rotar parte de la exposición hacia el tramo largo de la curva en moneda dura”, afirmaron.

Finalmente, para los analistas de Sailing Inversiones, el “carry trade” podría extender algo más su vigencia, pero con retornos cada vez más comprimidos y una relación riesgo-retorno menos atractiva.

“La curva en pesos ya refleja este exceso de liquidez, con tasas reales más bajas y menor premio por duration. Además, cuanto más se estira este esquema, mayor es la sensibilidad ante cualquier shock externo o político, que pueda gatillar una corrección cambiaria. Por eso, si bien el carry no está agotado, luce en una etapa más madura, donde la selectividad y la gestión del riesgo pasan a ser claves”, detallaron.

En términos de estrategia, desde Sailing Inversiones consideran que luce atractivo tornarse más conservador.

“Estamos viendo una rotación gradual: mantener exposición a instrumentos en pesos de corta duración para capturar el carry residual, pero reduciendo el riesgo direccional. Al mismo tiempo, empieza a ganar atractivo volver a incorporar cobertura cambiaria vía bonos hard dollar que volvieron a quedar atractivos. Buscamos seguir participando del escenario de estabilidad nominal, pero con protección ante un eventual cambio de régimen, especialmente hacia el segundo semestre donde la estacionalidad de divisas juega menos a favor”, indicaron.

Desde el lado de las inversiones, y para los inversores más conservadores, desde Research Mariva creen que el tramo corto de la curva CER ofrece un mejor valor que la curva LECAP.

“No prevemos una disminución significativa de la inflación en los próximos meses. De cara al futuro, esperamos que la inflación se mantenga elevada a corto plazo, con cifras mensuales cercanas al 2,9% en marzo y al 2,3% en abril, impulsadas por ajustes de precios regulados, una inercia inflacionaria persistente y precios de la energía globales más altos. Nuestro bono preferido en este segmento es TZX26, ya que captura la mayor parte de las cifras de marzo y abril”, sostuvieron desde Research Mariva

Los dólares del campo como contrapeso

A modo de contrarrestar los riesgos alcistas en el dólar, el flujo potencial de divisas proveniente del campo podría calmar cualquier suba del tipo de cambio.

A pesar del contexto global desafiante, el BCRA mantiene su racha compradora y permite que el peso se siga apreciando.

La entidad monetaria lleva 56 jornadas seguidas de compras de divisas, sumado u$s 4300 millones este año.

El hecho de que ingresen dólares del campo, pensando que podríamos estar de frente al periodo estacional mas alto de flujo de divisas, podría servir para que el dólar se mantenga estable hacia adelante.

Las estimaciones de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires apuntan a que, entre el sorgo, la cebada, el girasol, el trigo, el maíz y la soja, la campaña de 2025 y 2026 alcance los 150 millones de toneladas.

Esto se traduciría en flujos de dólares de entre u$s 30.000 millones a u$s 36.000 millones.

Este dato no es menor ya que el hecho de que ingresen semejante cantidad de dólares implica una buena noticia en dos ámbitos, ya sea desde el lado cambiario como para los bonos ya que el BCRA podría hacerse de dólares y acumular reservas.

Esto permitiría que las inversiones en dólares puedan seguir siendo ganadoras, aunque quizá sin poder evidenciar los fuertes retornos que dejó marzo ya que los bonos en pesos arrancan el mes en niveles de tasa bastante mas ajustados.

Los analistas de Max Capital esperan una mayor estabilidad cambiaria hacia adelante.

“Creemos que las tasas reales todavía pueden comprimirse en 2027 y 2028, acercándose a 5,5% a 6,5%, en un contexto donde las tensiones globales presionan al alza la inflación, pero el tipo de cambio debería apreciarse por un entorno externo más favorable, como mencionamos en informes previos, con exportaciones creciendo cerca de u$s 10.000 millones y flujos de deuda e inversiones hacia energía y minería aumentando de forma significativa”, consideraron.

En esa línea, ven posible que el tipo de cambio alcance los $ 1350.

“Ese sería un nivel que veríamos como señal para construir coberturas. Creemos que las tasas bajarán junto con la inflación, y que la postura actual, relativamente expansiva, se mantendrá por más tiempo del que descuenta el mercado. En todo caso, nos gustan los Duales, que operan relativamente más baratos”, indicaron.

Finalmente, Alejandro Fagan, Estratega en Balanz, agregó que no ve riesgos cambiarios de corto plazo en el ámbito local, pese al escenario global desafiante.

“La estacionalidad favorable de la entrada de los dólares de la cosecha combinada con la suba de los commodities y una política monetaria que intenta mantener la calma en el mercado de cambios, nos hacen pensar que los riesgos cambiarios estarían acotados en el corto plazo. A pesar del ruido internacional y la apreciación del dólar a nivel global, creemos que estos riesgos estarían compensados por una mejora en la cuenta corriente por mayores precios de los commodities”, detalló.

Por otra parte, explicó que “la acumulación de reservas del BCRA en lo que va del año combinada con un peso apreciándose, en una época del año estacionalmente desfavorable, ayudó a reforzar la credibilidad del esquema de bandas cambiarias”, afirmó.