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Con un tipo de cambio en calma y tasas reales aún elevadas, el carry trade vuelve a entrar al radar de la City como estrategia preferida para el inversor agresivo.

Desde el máximo de enero, el dólar retrocedió cerca de 2,5% y el mercado empieza a internalizar que, al menos en el corto plazo, la volatilidad cambiaria seguirá contenida.

Para el Grupo Invertir en Bolsa (IEB) esto no es casual. Sucede que la combinación de tasas elevadas, oferta de cobertura del Banco Central (BCRA) y un flujo sostenido de divisas en el mercado oficial alinea los incentivos para que los inversores más avezados apuesten a rendimiento en pesos con riesgo cambiario acotado.

Las proyecciones de oferta y demanda de dólares refuerzan esa lectura. Según IEB, en las próximas semanas ingresarán unos u$s 3600 millones provenientes de financiamiento externo de empresas, que se suman a los más de u$s 2000 millones concentrados en la primera mitad de 2026, mientras que el agro muestra una menor demanda de divisas para prefinanciación tras haber reducido su endeudamiento.

A eso se suma un dato clave para el carry: “La demanda de cobertura cayó a casi la mitad de lo visto en el período electoral, señal de que el mercado percibe menos riesgo de salto discreto en el tipo de cambio”, dice el broker.

El frente real tampoco desentona. Al nivel actual del dólar financiero, las distintas mediciones del tipo de cambio real convergen, lo que sugiere que, dada la inflación acumulada, el precio del dólar luce consistente con el esquema actual, advierte IEB.

“La demanda de cobertura cayó a casi la mitad de lo visto en el período electoral, señal de que el mercado percibe menos riesgo de salto discreto en el tipo de cambio”, dice el broker.

Así que mientras la política monetaria mantenga ese ancla (y no haya una inyección abrupta de liquidez ni un colapso en la demanda de dinero), el equilibrio entre tasa y dólar se preserva, lo que habilita el carry sin tensar el sistema.

Keep Calm and Carry On. Con una administración con foco en la baja de la inflación y la compra de reservas —aún con esterilización por venta de cobertura—, una oferta sostenida de dólares y tasas de interés reales que continúan interesantes, mantener la calma y continuar con el carry con instrumentos de corta duration resulta atractivo”, concluye el broker.

¿Cómo armar una estrategia de carry agresiva?

Piedad Ortiz, economista y MBA en Finanzas, en diálogo con El Cronista, explicó que el dólar mayorista acumula en lo que va del mes una baja cercana al 1,5%, mientras el Banco Central continúa con su estrategia de compra de divisas y ya habría acumulado más de u$s 1000 millones.

En paralelo, aseguró, el riesgo país profundiza su compresión: “Pasó de 571 puntos hacia fines de 2025 a los actuales 504 pb, con margen para nuevas bajas en la medida en que avancen las reformas y se sostenga el actual esquema de políticas”, aseguró la experta.

En ese contexto, para este año, aseguró Ortiz, el mercado espera la continuidad del proceso de desinflación gradual. “No obstante, en el corto plazo la baja de precios muestra cierta resistencia y difícilmente se dé a la velocidad esperada, no solo por el cambio metodológico del IPC, sino también por reajustes tarifarios y la dinámica de los precios de los alimentos”, deslizó la estratega.

Para Ortiz, este escenario vuelve a otorgar atractivo a los bonos ajustados por CER, especialmente en el tramo corto y medio de la curva. “Instrumentos como el TX26, TZX26 y el X29Y6 exhiben una TIR promedio del 7,8%, con una TEM cercana al 2,7%, por encima de la inflación mensual esperada”, señaló la analista.

Lecap y Boncap a 2027: corazón del carry en pesos

Por el lado de la tasa, en lo que va del año se observó una mayor volatilidad, aunque con sesgo alcista. Ortiz aseguró que la tasa TAMAR inició el mes en torno al 28,6% nominal anual (TNA) y escaló hasta niveles cercanos al 38,1% TNA.

“En paralelo, el Gobierno consigue altos porcentajes de rollover en sus licitaciones —superiores al 90%—, lo que contribuye a sostener la calma cambiaria, aunque a costa de mantener acotada la liquidez del sistema”, dijo Ortiz.

En términos generales, dentro de la curva en pesos los instrumentos de corto plazo concentran el mayor potencial. “En el segmento de tasa fija, particularmente Lecap y Boncap con vencimientos hasta 2027, se observan rendimientos promedio en torno al 38,3% de TIR, por arriba de la inflación esperada y manteniendo un carry positivo”, advirtió la experta.

Este carry se ve reforzado, además, por un marco macroeconómico asociado a mayores perspectivas de exportación e inversión, que impulsa las valuaciones empresariales.

“A esto se suma el rol de las emisiones de deuda corporativa, que no solo canalizan financiamiento hacia la economía real, sino que también atraen inversores al mercado local y facilitan la estrategia oficial de acumulación de reservas”, aseveró Ortiz.

No obstante, entre los principales riesgos a monitorear se destacan una eventual pausa en el esquema de acumulación de reservas, un flujo limitado de inversión extranjera directa, y shocks externos que impacten sobre la dinámica inflacionaria y eleven el riesgo país.

En ese escenario, podría producirse una liquidación de posiciones en activos locales, por lo que la cautela es clave y el carry aparece como una estrategia a limitar al muy corto plazo, concluyó Ortiz.

Carry trade agresivo: tasa con dólar quieto

Emanuel Juárez, analista de mercados de HFM, en charla con este medio, comentó que una estrategia agresiva de carry trade se basa, ante todo, en aprovechar el diferencial de tasas mientras el tipo de cambio se mantiene relativamente estable.

“En la práctica, eso implica posicionarse en instrumentos en pesos de corto plazo, con tasas reales positivas, pero siendo muy selectivo con los plazos y manteniendo siempre una salida rápida”, algo de suma importancia para evitar quedar expuesto, dice el experto.

Según la mirada de Juárez, la clave está en “no enamorarse del rendimiento, pues el carry funciona mientras el dólar esté contenido y las expectativas no cambien”, advirtió.

Por eso, una estrategia más agresiva suele combinar tasas altas con monitoreo constante del mercado cambiario, señales de intervención oficial y cobertura parcial ante eventos de volatilidad.

Para Juárez, es una estrategia que puede generar retornos interesantes en contextos de dólar ‘planchado’, pero que exige disciplina y gestión del riesgo.

“Cuando el mercado empieza a mostrar ruido, el carry deja de ser una oportunidad y pasa a ser un riesgo, y ahí lo más importante no es cuánto se gana, sino qué tan rápido se puede salir. Por otro lado, un instrumento puede ser, Plazos fijos de bancos, tradicionales o ajustables por CER/TNA alta, son muy usados por inversores que buscan rendimiento sin complicaciones, menor riesgo operativo y liquidez decente”, concluye el estratega.