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La mejora de la calificación crediticia de Argentina por parte de Standard & Poor’s mantiene el eco de las repercusiones en Wall Street.
Ahora es el turno de BTG Pactual, el mayor banco de inversión de América Latina, el que destacó que la decisión podría desencadenar más de u$s 1000 millones en compras de bonos soberanos argentinos y profundizar la caída del riesgo país.
En un informe titulado “S&P seals the deal”, la entidad sostuvo que la suba de la nota soberana a B-, en línea con la mejora que había otorgado Fitch semanas atrás, cambia significativamente el posicionamiento de la Argentina dentro del universo de mercados emergentes.
Según BTG, con dos agencias calificadoras que ubican al país en la categoría B-, la calificación compuesta de Argentina pasa a ser efectivamente “B-”, lo que amplía el universo de fondos habilitados para invertir en deuda soberana local.
“La mejora debería generar ingresos de fondos que siguen índices y que no pueden invertir en instrumentos calificados por debajo de single-B”, señalaron los analistas Sofia Ordonez y Andrés Borenstein.
La entidad estima que los flujos provenientes de fondos pasivos podrían superar los u$s 1000 millones. El cálculo surge de considerar que los activos administrados que replican el índice soberano emergente de JPMorgan rondan los u$s 600.000 millones y que Argentina representa aproximadamente el 2,1% de dicho benchmark.
Esperan una nueva compresión de spreads
BTG considera que la mejora de calificación no solo atraerá nuevos compradores sino que además podría provocar una nueva compresión de spreads de entre 50 y 75 puntos básicos en los próximos días.
Para justificar esa proyección, el banco compara la situación actual de Argentina con el caso de Ecuador, cuyos bonos registraron una fuerte caída en los rendimientos luego de que Fitch mejorara su nota soberana a B- en noviembre del año pasado.
No obstante, los analistas reconocen que el potencial de compresión podría ser “algo más limitado que en Ecuador debido a que los bonos argentinos ya operan con spreads considerablemente más bajos” que los de otros países que comparten la misma categoría crediticia.
Aun así, consideran que el ingreso de nuevos flujos debería seguir impulsando la deuda soberana y ayudando a reducir el costo de financiamiento del país.
El efecto también alcanzaría a las acciones
El informe destaca que una menor percepción de riesgo no solo beneficia a los bonos.
BTG sostiene que la reducción del costo de capital también debería tener un impacto positivo sobre las acciones argentinas, ya que las elevadas tasas de descuento continúan siendo uno de los principales factores que explican la brecha de valuación entre las compañías locales y otras empresas de la región.
En ese sentido, una caída adicional del riesgo país podría traducirse en mejores valuaciones para los activos argentinos en general.
El mensaje para el Gobierno: aprovechar la ventana financiera
Uno de los puntos más relevantes del informe es la recomendación que BTG le hace al Gobierno respecto de la estrategia de deuda.
La entidad considera que este podría ser un momento oportuno para avanzar en una operación de manejo de pasivos, conocida en el mercado como Liability Management Exercise (LME).
El objetivo sería canjear o recomprar deuda de corto plazo para extender vencimientos, mejorar el perfil de amortizaciones y reducir los riesgos de refinanciación antes de las elecciones presidenciales de 2027.
BTG recuerda que Ecuador implementó una estrategia similar este año y que buena parte de los inversores internacionales espera que Argentina siga un camino comparable.
Sin embargo, también reconoce que el equipo económico ha insistido en que no considera este tipo de operaciones mientras los spreads permanezcan en los niveles actuales y que, por ahora, prefiere recurrir a fuentes de financiamiento más baratas, como los préstamos respaldados por organismos multilaterales.
Mejores condiciones para provincias y empresas
El banco también anticipa efectos positivos sobre el sector privado.
Según el informe, la mejora del rating soberano debería facilitar el acceso al crédito para provincias y compañías argentinas, además de simplificar las condiciones regulatorias bajo las cuales operan bancos internacionales que financian proyectos y empresas vinculadas al país.
Esto podría ampliar gradualmente el universo de entidades dispuestas a otorgar financiamiento a operaciones argentinas.
El próximo desafío que mira Wall Street
Para BTG, una vez obtenida la mejora crediticia, el foco del mercado comenzará a desplazarse desde los fundamentos financieros hacia la política.
El banco considera que el próximo gran catalizador para los activos argentinos será la evolución del respaldo social y político al Gobierno.
“Con la mejora de rating ya concretada, la tarea clave pasa ahora por mejorar la calificación frente a la sociedad”, señalaron los analistas.