Para algunos fondos de cobertura que hicieron apuestas proféticas contra el inestable mercado inmobiliario de Estados Unidos, la crisis financiera fue la máquina de dinero más grande en generaciones. Algunos inversores creen haber encontrado la próxima "gran apuesta" en la industria minorista.
El cambio en la forma en que los estadounidenses compran por Internet se está acelerando. La industria minorista de Estados Unidos atraviesa un momento complicado. Según la calificadora Standard & Poors, en 2017, 10 empresas debieron presentar quiebra. Hasta la situación de Sears, que alguna vez supo ser una importante cadena de tiendas fundada en 1886, actualmente es inestable.
"Creemos que la magnitud de esta situación podría ser mayor que la de la crisis subprime", afirma Stephen Ketchum, director de Sound Point Capital, un fondo de cobertura que gestiona más de u$s 13.000 millones de activos. "Es cuestión de entrar en la página de Amazon y tipear baterías. Lo que se ve no es más que la punta del futuro iceberg. Y los comercios minoristas son el Titanic".
El ritmo incesante de las compras online presenta un enorme desafío a los shoppings de Estados Unidos, desarrolladores e inversores que tienen acciones y bonos en empresas conocidas.
El principal problema es la excesiva construcción de tiendas, a la par del auge del ecommerce, Richard Hayne, director ejecutivo de Urban Outfitters, reveló a analistas en una conferencia telefónica a principios de este año.
"Esto creó una burbuja, y al igual que en el caso del mercado inmobiliario, la burbuja no explotó", afirmó Hayne. "Ahora vemos los resultados: puertas que se cierran y rentas que se achican. La tendencia continuará en el futuro próximo y hasta podría acelerarse".
El impacto tiene gran alcance. Credit Suisse estima que 8640 tiendas con 13,5 millones de metros cuadrados ocupados por locales minoristas podrían cerrar este año, superando el nivel de cierres posteriores a la crisis financiera y la burbuja puntocom.
La recesión está afectando al mercado laboral mayormente sano de Estados Unidos; la industria minorista perdió un promedio de 9000 puestos en un mes de este año, según el Bureau of Labor Statistics, en comparación con el aumento de 17.000 empleos del año pasado.
Los shoppings que cerraron y las tiendas que atraviesan dificultades son el ejemplo más visible de lo que los analistas han dado en llamar "el efecto Amazon", ya que el consumo migra de los locales tradicionales al reino online dominado por Amazon, el gigante de venta minorista por Internet fundado por Jeff Bezos, y similares.
Pero es posible que esto sea solo una primera etapa, ya que algunos inversores predicen que cada rincón del comercio está a punto de experimentar una explosión dolorosa de destrucción creativa a medida que los consumidores cambian a la modalidad online.
"La forma de consumo de bienes está cambiando radicalmente", sostiene el gerente de otro fondo de cobertura importante. "Esto tendrá un impacto masivo en la economía... Ya es un año malo, y parece que podría empeorar."
Lucha por comida
Cuando Amazon compró la cadena de supermercados Whole Foods en el verano, causó escalofríos a muchos inversores.
Hace tiempo que se creía que la ola de ventas minoristas online era un insulto para cadenas tradicionales de supermercados como Walmart y Kroger de Estados Unidos, Tesco y Sainsbury del Reino Unido y Carrefour y Metro de Europa, pero todas sus acciones cayeron cuando los inversores reconsideraron la situación tras la compra concretada por Amazon.
"Los patrones de compra están en cambio constante", afirma Wayne Wicker, director de inversiones de ICMA-RC, un fondo de pensiones para los trabajadores del sector público de Estados Unidos. "Estas cosas ocurren de la nada y traen cola.
Ahí la gente entra en pánico y corre hacia la salida".
Hasta ahora, el índice de ventas minoristas S&P 500 se mantuvo en pie: aumentó más de 10% este año. Pero la única razón por la que no le va mucho peor es que Amazon representa un tercio del medidor, y sus acciones subieron más de 33% este año. Las acciones del gigante online actualmente valen u$s 477.000 millones, más de la mitad que las del resto de las empresas minoristas de Estados Unidos que cotizan en bolsa. Sin Amazon, la capitalización de mercado del índice mayormente se mantuvo en línea plana desde comienzos de 2015.
"Hasta ahora, los supermercados han sido muy resilientes a la digitalización, pero Amazon está tratando sistemáticamente de quebrar esta dependencia del consumidor: el cambio es hacia lo digital; crear una red de pequeños locales tradicionales que vendan productos perecederos", sostiene Trevor Noren, analista de 13D Research. "Si Amazon o alguien más lo logra, eliminará una de las principales razones por las que las personas siguen yendo a los shoppings".
Los shoppings y las tiendas departamentales son los que más pierden con este cambio, y el dolor se acrecienta por la ola de construcción en las décadas previas a la crisis financiera. PwC estima que hay alrededor de 2,20 m2 de superficie útil de locales comerciales por persona en Estados Unidos, en comparación con 1 m2 en Australiael único otro país desarrollado que se acerca a Estados Unidos y de 0,20 a 0,45 m2 en Europa.
Bank of America Merrill Lynch estima que la superficie útil de locales comerciales de Estados Unidos se redujo 10% desde 2010, mientras que las ventas de las tiendas cayeron 18%. "Creo que la industria de las tiendas departamentales se encuentra en una espiral de muerte", Bill Ackman, gerente del fondo de cobertura Pershing Square, dijo en una conferencia en mayo.
El ritmo se acelera. Hasta el momento este año, se anunció el cierre de 7 millones de m2 de locales comerciales, según CoStar, un proveedor de datos: casi lo mismo que el récord de ocho años de 7,7 millones registrado durante todo 2016. PwC estima que, al menos, 90 millones de m2 se cerrarán este año, pero Credit Suisse estima que, según las tendencias actuales, podrían ser un récord rotundo de 13,5 millones de m2.
"El daño es más lento que en el caso de la crisis inmobiliaria, pero esa fue una historia cíclica. La industria minorista es diferente porque es más lenta, pero más secular", sostiene Nadeem Meghji, director de adquisición de bienes raíces de Blackstone, la inversora en bienes raíces más grande del mundo.
Se teme que esto provoque daños colaterales al mercado de bienes raíces comerciales más amplios e incluso residenciales, ya que los locales, shoppings y tiendas se redesarrollan para otros usos. Jay Sellick, director gerente senior de 13D, predice que esta será la "próxima etapa de esta crisis", que pesa sobre los u$s 4 billones de hipotecas del mercado inmobiliario comercial, que ya "muestra un nivel de construcción y endeudamiento excesivo".
De todos modos, la caída de los emblemáticos shoppings de Estados Unidos es solo el aspecto más visible de una revolución más amplia que está cambiando radicalmente el mundo del comercio en su totalidad.
Según Credit Suisse, las compras exclusivamente por Internet representan algo más del 10% del total de ventas minoristas de Estados Unidos, pero este porcentaje está creciendo a gran velocidad. En general, los patrones de consumo están cambiando, especialmente entre los estadounidenses más jóvenes que se sienten mucho más cómodos que sus padres con experiencias de compras exclusivamente online.
Hasta los inversores especializados en el rescate de empresas en crisis están de brazos cruzados. Según especialistas en restructuraciones, los fondos de inversión y de cobertura que se dedican a empresas con problemas de solvencia se los conoce como "inversores de deuda impaga" y adquieren empresas en crisis mediante una reestructuración y, en el mejor de los casos, recuperan su inversión esquivan en gran medida el comercio minorista tradicional, por temor a los enormes desafíos que implica.
Víctor Khosla, fundador y socio gerente senior de Strategic Value Partners, un fondo de cobertura de deuda impaga de u$s 6000 millones, afirma que la lista de comercios minoristas con problemas de solvencia que su firma actualmente monitorea es "extraordinariamente larga", pero que él se mantiene bien alejado.
"Tratar de encontrar el fondo es difícil. Gastamos mucha energía en entender estas empresas y llegamos a la conclusión de que es imposible invertir en la gran mayoría de ellas", señala el ejecutivo. "Muchas supieron ser grandes empresas en algún momento, pero Internet y los cambios en los hábitos de consumo las destruyeron".
Algunos ejecutivos de ventas minoristas que lograron concretar operaciones digitales relativamente exitosas se quejan de que los precios de sus acciones son demasiado bajos y que se los castiga injustamente por el malestar general de la industria. Quizá sea así, pero "recuerdo haber oído a los constructores decir lo mismo en 2006", sostiene un gestor de fondos de cobertura, y señala que incluso para los comercios minoristas tradicionales el cambio será doloroso, dado que las personas tienden a hacer compras menos impulsivas en Internet.
"Hay mucho consumo incidental que no sucede en Internet. La mayoría de las personas no recorre las góndolas digitales", agrega el ejecutivo. En la práctica, el dólar que se abona en un local tradicional equivale a 80 a 90 centavos en Internet, aunque los costos sean inferiores. Según los datos publicados el viernes, las principales ventas minoristas registradas en junio cayeron por segundo mes consecutivo por primera vez desde principios de 2015.
Algunos inversores no están convencidos de que los comercios tradicionales estén en condiciones de competir con sus rivales de Internet, dadas las ventajas de estos últimos en términos de tecnología y datos. "Cualquiera sea el terreno en que compitan, es como si los minoristas del viejo mundo pelearan con cuchillos y las empresas de tecnología usaran misiles guiados por calor", señala otro gestor de fondos de cobertura.
Sin embargo, los gestores de fondos de cobertura subrayan que la "gran apuesta minorista" será radicalmente diferente de la caída del mercado inmobiliario que fue mucho más lenta y pausada, lo que hace difícil llevar a cabo algo diferente de operaciones tácticas oportunistas. Por otra parte, no implicará los riesgos sistémicos globales que provocó la crisis subprime.
Parte del daño ya impactó en el precio de los bonos y acciones de las empresas minoristas, y la lentitud del cambio hace que sea difícil y costoso hacer apuestas abiertamente bajistas en lo que algunos analistas denominan un "armageddon minorista".
"Como se trata de un daño tan lento, es importante calcular bien tanto la dirección como los tiempos", sostiene Ketchum. "Estamos centrados en apostar a las empresas que por una razón u otra llegaron a un punto de inflexión".
Algunos gestores de fondos de cobertura son más escépticos. Según David Tawil, presidente de Maglan Capital: "Si bien es una buena apuesta, no creo que, a esta altura, sea una gran apuesta".
Además, el comercio minorista no está desapareciendo y, a medida que algunas cadenas se vayan del negocio, las sobrevivientes captarán a algunos de sus clientes. La mayoría de los economistas esperan que el crecimiento de los salarios del mercado laboral de Estados Unidos repunte en los próximos años, lo que contribuirá a incrementar los gastos de los consumidores.
"Los sitios web no te ponen la piel de gallina, y es acá donde los locales tradicionales todavía tienen una ventaja", sostiene Byron Carlock, responsable de prácticas inmobiliarias de PwC en Estados Unidos. "No veo que los consumidores se nieguen a consumir. Los buenos comerciantes le encontrarán la vuelta".
Cambio secular masivoLo que parece el descarrilamiento de un tren lento podría acelerarse si los consumidores estadounidenses que actualmente gozan de tasas de interés bajas y un desempleo moderado sufriesen otro golpe. Por ejemplo, en el caso improbable de que la Reserva Federal emprenda una suba agresiva de tasas de interés y empuje a la economía hacia una recesión, los comerciantes minoristas podrían verse perjudicados tanto por el aumento de los costos de endeudamiento como por la caída del gasto de los consumidores.
Es probable que los problemas del sector minorista tengan graves consecuencias en el tejido del mercado laboral de Estados Unidos. Goldman Sachs estima que las empresas de comercio electrónico solo requieren 0,9 empleados por millón de dólares de ventas en comparación con los 3,5 de una tienda tradicional, y cabe esperar que el sector pierda alrededor de 100.000 puestos de trabajo este año.
Esta cifra quizá sea pequeña en comparación con el conjunto de la economía minorista que emplea a casi 16 millones de personas, pero es probable que sea solo el comienzo de una tendencia amplia y acelerada a medida que las compras sigan migrando a Internet.
"Las consecuencias sociales y económicas serán enormes", advierte Meghji. "Es un cambio secular masivo para el modo en que funciona nuestra economía y nuestra sociedad".
