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Una mirada económica y ambiental sobre el potencial de Vaca Muerta

El yacimiento no convencional de hidrocarburos convive con comunidades locales y cultivos, como manzanas y peras.

Conversión de cultivos en procedimientos de explotación de fracking.

Conversión de cultivos en procedimientos de explotación de fracking.

El desafío de Vaca Muerta es lograr consistencia", decía unas semanas atrás Omar Gutiérrez, gobernador de Neuquén, al referirse al yacimiento de su provincia esa gran promesa argentina que aloja la segunda reserva más importante de shale gas y la cuarta de shale oil a nivel global. Tras el récord de 66 millones de metros cúbicos día en gas que había sido alcanzado entonces, el funcionario anticipaba que su explotación podría significar un crecimiento económico para el país, en relación con el PBI, de entre 5 y 8% de aquí a 2030.

En la actualidad, Neuquén tiene 27 concesiones hidrocarburíferas no convencionales otorgadas, tres de las cuales se encuentran en desarrollo masivo. Y el objetivo, hacia fin de este año o inicios del próximo, es ampliar este número a 30 y duplicar la cantidad en desarrollo masivo.

Por otra parte, allí se encuentran operando 36 equipos y se espera llevar esta cifra a 54 para el último trimestre de 2018 o el primero de 2019. "En los próximos tres a cinco años, el objetivo es recuperar la senda exportadora y exportar u$s 3000 millones para fortalecer las reservas del Banco Central", afirmó el funcionario, en diálogo con El Cronista, en una de las pausas del Foro Latinoamericano de Energía que organizó el World Energy Council (WEC) en San Carlos de Bariloche, en el marco de las reuniones energéticas del Grupo de los 20 (G20).

Esta es una de las realidades de Vaca Muerta, una de las más conocidas y publicitadas: la promesa económica que podría impactar en el desarrollo de la Argentina y llevar al país a liberarse de la dependencia energética con el exterior. Sin embargo, en un planeta en que el cambio climático empieza a mostrar sus consecuencias más severas y los grandes inversores comienzan a cuestionar el destino de sus fondos (ejemplo de ello es el anuncio que hizo el Grupo Banco Mundial en la cumbre One Planet, que se desarrolló en París a fines del año pasado, de que dejará de financiar las operaciones de exploración y producción de petróleo y gas después de 2019), el yacimiento neuquino también presenta la cara de una potencial mala inversión tanto desde el punto de vista ambiental como desde el económico.

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En la tierra

"Nosotros consideramos que Vaca Muerta es una equivocación no solo energética, sino también económica. Por un lado, el impacto climático de abrir ese y los demás depósitos de shale en la Argentina son incompatibles con el Acuerdo de París (sobre cambio climático, adoptado en diciembre de 2015) y el objetivo de la Argentina, que está comprometida a limitar su contribución al mismo. Si extraemos y quemamos todo el gas de Vaca Muerta, estamos generando 50 gigatoneladas de dióxido de carbono (uno de los gases de efecto invernadero, GEI, que producen el cambio climático) y metiéndolas en la atmosfera. Esto es 1.5 veces lo que emite todo el mundo en un año. Es claro que no podemos abrir esta caja de pandora", advierte Ingo Boltz, coordinador de la campaña de Clima y Energía de Greenpeace.

Y añade: "Más allá del impacto climático, el impacto en el territorio es muy fuerte. Estamos hablando de un uso de agua muy grande: un promedio de 20 millones de litros por pozo, por fractura. Y también de un uso de químicos, varios de los cuales se inyectan en la tierra, y que generan impactos en las napas, en la tierra misma".

Esto último es algo que puede observarse al ingresar a los vastos territorios comprendidos por Vaca Muerta, en los cuales los pozos exploratorios o en producción conviven no solo comunidades locales, sino también con plantaciones de, por ejemplo, peras y manzanas (autóctonas de la región).

¿Qué consecuencias podría acarrear vivir cerca de una de estas perforaciones? Boltz responde: "Pérdidas de metano de gas y de otros componentes volátiles orgánicos, que salen de ahí, tienen impactos en la salud. Pueden existir enfermedades respiratorias. Por otra parte, lo que vuelve del pozo el así llamado flowback- es un cocktail entre el agua, todos los químicos que se inyectaron y también químicos que pueden subir de la profundidad que están en la formación. Esto se puede llegar a liberar al aire, más allá del impacto en el suelo y en el agua".

Imagen local

Un retrato de esta realidad es la que vive Rubén Ibáñez, en la rionegrina Allen, uno de los poblados que convive con la explotación que se desarrolla actualmente (y desde hace unos 10 años en este caso) en Vaca Muerta. Es más, el otrora encargado de un vivero junto a su mujer cuenta con un pozo de fracking en lo que por distancia prácticamente podría ser su patio trasero.

"Nunca nos avisaron que pondrían un pozo de gas al lado de mi casa", afirma. Si bien sabían que algo pasaba por los ruidos que se escuchaban, asegura que recién se dieron cuenta de lo que se trataba cuando instalaron la torre.

El pozo de gas en cuestión, que actualmente se encuentra en producción (por lo que allí ya no pueden divisarse las grandes torres características de la extracción mediante fracking), se erige a 50 metros de su casa. Y las consecuencias con las que tiene que lidiar, según cuenta Ibáñez, son severas. Una de las más salientes: la explosión que, según comenta, escucharon una noche de marzo de 2014. "Las llamas llegaban a los 30 metros. El fuego duró tres horas", recuerda.

No obstante, más allá del episodio, no hubo acciones en relación a la peligrosidad de situaciones como esta. Si bien el municipio en el que vive prohibió el fracking, la Corte Suprema de la provincia dio marcha atrás la norma por considerarla inconstitucional. Pero este reclamo, como otros, persiste.

¿Buena o mala inversión?

Ahora bien, en cuanto a lo económico, ¿por qué podría tratarse Vaca Muerta y explotaciones similares de una mala inversión? "Porque, hoy en día, en la Argentina y en el mundo, hay formas mucho más económicas de generar electricidad. Por ejemplo, en las últimas licitaciones del Plan RenovAr hemos visto precios promedio de u$s 40 por MW/hora para energía solar y eólica.

Y tiene sentido. La Argentina tiene un potencial enorme en solar y uno de los mejores del mundo en eólica, mientras que el costo del gas generado oscila entre u$s 75 y u$s 85 por MW/hora. Y, con el costo del combustible en aumento, esto va a aumentar, mientras que la tendencia para las renovables va más a la baja", señala Boltz. "Hay un inmenso foco de tecnología, investigación, y recursos financieros enfocados en hacer las renovables cada vez más baratas y eficientes. En tanto, la tecnología para generar electricidad de fósiles es madura y ya no se puede generar tanta mejora ahí, por lo que el potencial de baja en el costo es mínimo. Entonces, como país, uno puede subirse al tren que va al futuro, que es energía limpia renovable a bajo costo, o uno puede invertir en el pasado y arriesgarse a perder el tren", concluye.

Pasos del proceso

El proceso de fracturación hidráulica (o fracking), aquel que se utiliza en Vaca Muerta, así como en otros yacimientos a nivel mundial, comienza con una perforación vertical de 3.000 metros, a la que le siguen otras horizontales: el hidrocarburo a extraer se encuentra en la roca. "Para extraerlo, se fractura la roca inyectado hasta 20 millones de litros de agua a alta presión con 400 toneladas de arena y cócteles de químicos", explica Ingo Boltz, coordinador de la campaña de Clima y Energía de Greenpeace.

Comentarios1
Tomás Albino Blanco
Tomás Albino Blanco 11/07/2018 05:33:31

Pensar que Kicilloff y Cristina compraron el verso que en Vaca Muerta había el equivalente a 23.800 millones de barriles de petróleo. En 4 años la producción no llegó al millón de barriles, con un efecto ecológico horrible.

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