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Calella de Palafrugell, uno de los pueblos con más encanto de la Costa Brava, conserva la esencia de un antiguo enclave pesquero gracias a sus calles estrechas, sus tradicionales casas blancas y un entorno natural rodeado de pinos, rocas y calas de aguas cristalinas. Integrado en el municipio de Palafrugell, en la comarca del Baix Empordà, es uno de los pocos núcleos del litoral catalán que mantiene intacto su carácter original.

Su belleza ha cautivado a viajeros, artistas y músicos durante décadas. De hecho, este rincón costero inspiró a Joan Manuel Serrat para componer Mediterráneo en 1971, una de las canciones más influyentes de la música en español, consolidando a Calella de Palafrugell como uno de los destinos más emblemáticos del Mediterráneo.

Este pueblo pesquero inspiró a Joan Manuel Serrat para sus canciones: destaca por sus encantadoras casas blancas y calas de aguas cristalinas. (Fuente: EFE).

El casco antiguo y los rincones imprescindibles de Calella de Palafrugell

El recorrido por Calella de Palafrugell comienza en el histórico conjunto de Port Bo y Les Voltes, una de las estampas más representativas del pueblo. Esta calle porticada conserva las antiguas viviendas de pescadores, cuyos bajos albergan actualmente algunos de los restaurantes más populares de la localidad.

Desde allí es posible recorrer los callejones del casco antiguo, como la calle de la Gravina, hasta llegar a la iglesia de Sant Pere, construida a finales del siglo XIX y reconocible por el reloj de su campanario.

Entre los edificios más singulares también destacan la Casa Rocamora, levantada sobre un terreno rocoso; la Casa Verdaguer, de finales del siglo XIX, y la Casa Sagrera, de estilo neoclásico.

Otro de los lugares más fotografiados es el paseo del Canadell, donde conviven viviendas de diferentes estilos arquitectónicos que forman un conjunto armónico frente al mar.

En la playa del Canadell todavía se conservan los tradicionales guarda botes, antiguos almacenes donde los pescadores guardaban sus embarcaciones y aparejos. Hoy muchos de estos espacios funcionan como bares, restaurantes o propiedades privadas.

Para contemplar las mejores panorámicas del pueblo destacan dos miradores. El de Manel Juanola i Reixach ofrece una vista privilegiada de la playa del Canadell y Port Bo, mientras que la Punta de los Burricaires, situada entre la playa del Pelegrí y la cala de la Platgeta, permite disfrutar de una de las vistas más completas de Calella de Palafrugell.

Al sur de la localidad, dentro del Espacio Natural Protegido de Castell-Cap Roig, se encuentran además los conocidos Jardines de Cap Roig, un jardín botánico desde el que se contemplan algunos de los paisajes más característicos de la Costa Brava.

Playas, senderos y actividades para disfrutar del Mediterráneo

Además de sus playas y calas, Calella de Palafrugell es un destino muy apreciado por quienes practican snorkel y buceo, gracias a la riqueza de su fauna marina. Entre las playas más visitadas figuran Port Pelegrí, La Platgeta, El Canadell y El Golfet, esta última accesible a través del tradicional camino de ronda.

Precisamente, recorrer alguno de los tramos del camino de ronda es una de las experiencias más recomendables, ya que permite caminar junto al mar hasta localidades cercanas como Llafranc y Cap Roig, disfrutando de algunos de los paisajes más espectaculares de la Costa Brava.

Otra alternativa es descubrir el litoral en kayak, una actividad que puede realizarse alquilando embarcaciones en las playas del Canadell o Port Pelegrí y que permite acceder a pequeñas calas menos concurridas.

Este pueblo pesquero inspiró a Joan Manuel Serrat para sus canciones: destaca por sus encantadoras casas blancas y calas de aguas cristalinas.Catalunya Turisme

Gastronomía, mejor época para viajar y el legado de Serrat

La gastronomía local refleja la tradición marinera del Empordà, con recetas elaboradas a partir de productos del mar y de la tierra. Entre los platos más habituales destacan la paella, el arroz caldoso y el suquet de pescado.

Uno de los platos más representativos de Palafrugell es Es Niu, una receta tradicional elaborada con tripa de bacalao, huevo duro, pescado seco y patata, aunque con el tiempo han surgido variantes que incorporan sepia, aves de caza o salchichas. Durante el invierno también es tradicional disfrutar de una garoinada, una degustación de erizos de mar recién recogidos.

Aunque Calella de Palafrugell puede visitarse durante todo el año gracias a su clima moderado, el verano es la época ideal para disfrutar de sus playas y calas, teniendo en cuenta que agosto concentra la mayor afluencia turística.

Este paisaje mediterráneo también dejó una huella imborrable en Joan Manuel Serrat. Fue aquí donde encontró la inspiración para escribir Mediterráneo, inmortalizada con versos como: “Y a tus atardeceres rojos se acostumbraron mis ojos, como el recodo al camino. Soy cantor, soy embustero, me gusta el juego y el vino. Tengo alma de marinero. ¿Qué me voy a hacer?, si yo nací en el Mediterráneo, nací en el Mediterráneo“.