Écija es una ciudad andaluza con siglos de historia y un patrimonio que sorprende incluso al viajero más habituado a rutas culturales. Situada en la provincia de Sevilla, esta joya de la Campiña se ha ganado el apodo de “la ciudad de las torres” por sus numerosos campanarios que dominan el horizonte urbano.
La riqueza arqueológica de este enclave la sitúa en el mapa internacional gracias al descubrimiento de una escultura romana excepcional, la Amazona herida, que se conserva en magníficas condiciones. Esta pieza excepcional atrae a amantes del arte clásico y a turistas curiosos que combinan historia, cultura y ocio en un solo viaje.
Écija y su rico patrimonio arqueológico
Una de las razones principales para visitar Écija es su destacado pasado romano. La ciudad, conocida en la antigüedad como Astigi, fue un importante enclave en la Bética romana, y sus restos todavía hablan de aquel esplendor. Entre ellos destaca la Amazona herida, una escultura hallada en la Plaza de España durante una excavación en 2002.
Esta estatua es una copia romana de una obra griega clásica y se conserva casi completa, con restos visibles de policromía, lo que la convierte en uno de los ejemplares mejor conservados del mundo. Solo existen otras tres réplicas (en Nueva York, Berlín y Copenhague) pero la de Écija es la única hallada fuera de Roma con este nivel de integridad.
La pieza se exhibe en el Museo Histórico Municipal de Écija, ubicado en el impresionante Palacio de Benamejí, donde además se pueden contemplar mosaicos, esculturas romanas y objetos domésticos e inscripciones que narran la vida en tiempos antiguos.
El museo también alberga interesantes piezas tartésicas e íberas, mostrando una amplia panorámica de la historia de la zona desde la prehistoria hasta el periodo islámico.
Pasear por la Plaza de España es también una experiencia arqueológica, porque bajo sus adoquines se conservan restos de un estanque y partes de un antiguo foro romano que dan contexto a los hallazgos del museo. Este enclave evidencia cómo Écija fue un cruce de culturas y un núcleo urbano dinámico desde hace milenios.
Arquitectura, plazas y palacios que narran siglos de historia
Más allá de su legado romano, Écija destaca por su arquitectura barroca y monumental. De hecho, la ciudad conserva palacios civiles del siglo XVIII que rivalizan en belleza con los monumentos religiosos. Entre ellos sobresalen el Palacio de Peñaflor y el propio Palacio de Benamejí, sedes de colecciones artísticas y ventanas al pasado aristocrático de la ciudad.
Caminar por el casco histórico es recorrer calles que destilan encanto andaluz, con fachadas encaladas, balcones con cerámica y plazas que invitan a tomar un café al sol. La Plaza de Santa María es otro de esos lugares imprescindibles, donde se alza la iglesia homónima con su rica historia y leyendas locales que fascinan incluso a quienes no son aficionados a la religión o al arte sacro.
También merece la pena detenerse en la Iglesia de San Gil, un templo barroco que conserva elementos gótico-mudéjares y una torre que se considera una de las más elegantes del estilo en toda Andalucía.
Para los amantes del teatro y la cultura contemporánea, el Teatro Sanjuán ofrece una mirada diferente: un edificio reconstruido tras un incendio en el siglo XX, con arquitectura art déco que contrasta con el barroco circundante.
Experiencias locales y rutas para explorar Écija en profundidad
Existen itinerarios guiados que llevan al viajero por ocho rutas fascinantes que combinan arte, historia y leyendas urbanas. Estas rutas pueden centrarse en aspectos como la poesía inspirada en sus rincones, la arquitectura civil o los hitos arqueológicos que la convirtieron en un destino singular en Andalucía.
Una parada obligada para muchos visitantes es el Museo Histórico Municipal de Écija, no solo por la Amazona herida, sino también por sus mosaicos romanos y piezas únicas de culturas antiguas que narran cómo fue la vida en esta zona a lo largo de milenios. El museo proporciona además textos y explicaciones en varios idiomas que enriquecen la visita.
La gastronomía local completa cualquier jornada en Écija. Probar platos tradicionales andaluces en las plazas del centro o saborear tapas en tabernas con historia es una forma deliciosa de entender cómo la vida cotidiana se fusiona con la herencia histórica de la ciudad.
Écija, con sus torres, palacios y restos arqueológicos, se presenta como un destino imprescindible para quienes buscan un viaje lleno de historia, arte y autenticidad andaluza. Su combinación de patrimonio romano, arquitectura barroca y experiencias culturales la convierte en una ciudad pequeña en tamaño pero enorme en atractivo turístico.