Europa concentra una de las tradiciones de repostería más reconocidas del mundo, con preparaciones icónicas como el arroz con leche en España, el tiramisú en Italia o la sachertorte en Austria. Cada país desarrolló dulces que hoy forman parte de su identidad cultural y gastronómica.
En ese mapa dulce, Portugal ocupa un lugar destacado con los pasteles de nata, una receta que se convirtió en símbolo nacional y que hoy se replica en todo el mundo. Su textura cremosa, combinada con una masa crujiente, explica por qué es uno de los dulces más buscados por quienes se interesan por la gastronomía portuguesa.
Origen de los pasteles de nata en Portugal y su historia tradicional
Los pasteles de nata, también conocidos como pastéis de Belém, tienen su origen en el siglo XVIII en el Monasterio de los Jerónimos, en Lisboa. Allí comenzó una tradición repostera ligada a los conventos que marcó la identidad culinaria del país.
En estos espacios religiosos era habitual utilizar claras de huevo para almidonar tejidos, lo que generaba un excedente de yemas. Este ingrediente se aprovechó para la elaboración de dulces, dando lugar a la conocida repostería conventual portuguesa, que incluye algunas de las recetas más tradicionales del país.
Tras la disolución de las órdenes religiosas en 1834, los monjes comenzaron a vender estos dulces para sostenerse económicamente. Con el tiempo, los pasteles de nata se popularizaron y su receta quedó protegida como un secreto transmitido a un número limitado de pasteleros.
Hoy, este dulce es un emblema de la gastronomía portuguesa, con versiones que se replican tanto en Portugal como en otros países, aunque la receta original continúa siendo exclusiva de la tradicional fábrica de Belém en Lisboa.
Cómo hacer pasteles de nata caseros
Preparar pasteles de nata caseros es posible con ingredientes accesibles y una técnica que, aunque requiere precisión, puede replicarse en una cocina doméstica.
Ingredientes:
- 1,2 litros de agua
- 1,15 kg de harina de trigo
- 800 g de margarina
- 1 litro de leche
- 40 g de maicena (almidón de maíz)
- 12 yemas de huevo
- 1 huevo entero
- 1 kg de azúcar
- 1 rama de canela
- Cáscara de limón
Receta de pasteles de nata paso a paso para lograr textura perfecta
- Mezclar 1 kg de harina de trigo con 600 ml de agua hasta obtener una masa homogénea. Amasar y dejar reposar durante 15 minutos.
- Extender la masa en forma de cuadrado, colocar la margarina en el centro y plegar los extremos. Realizar pliegues tipo hojaldre, dejando reposar la masa entre cada vuelta para lograr la textura característica.
- Estirar la masa hasta que quede fina, humedecer ligeramente la superficie y enrollarla formando un cilindro. Cortar discos y colocarlos en moldes, ajustando la masa con los dedos.
- En una cacerola, mezclar 200 ml de leche con harina y maicena. En paralelo, hervir el resto de la leche e incorporarla poco a poco, cocinando hasta que espese.
- Preparar un almíbar con azúcar, agua, canela y cáscara de limón. Integrarlo con la mezcla anterior y añadir los huevos y las yemas hasta obtener una crema uniforme.
- Rellenar los moldes y hornear a alta temperatura, entre 250 °C y 300 °C, hasta que la superficie esté dorada y caramelizada, logrando el contraste clásico entre masa crujiente y relleno cremoso.