

Las declaraciones del expresidente del Gobierno Felipe González han abierto una nueva grieta interna en el PSOE. Después de anunciar que votará en blanco si Pedro Sánchez vuelve a encabezar la candidatura socialista, varios dirigentes del partido han endurecido su discurso y han cuestionado su papel actual dentro de la organización.
El ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, ha sido uno de los más contundentes. Desde Canarias, donde además lidera el PSOE regional, invitó al histórico dirigente a plantearse por qué sigue en el partido si su visión es tan crítica. La tensión ha escalado y el debate ha pasado de la discrepancia política a un cuestionamiento directo sobre la pertenencia.
Torres recordó una frase del fallecido Alfredo Pérez Rubalcaba para reforzar su mensaje. “Cuando ves a tu partido fajándose con un rival y quieres que pierda, piensa qué haces en ese partido”, evocó el ministro en una entrevista en la Radio Autonómica Canaria. La cita funcionó como advertencia y como reproche implícito.
Además, Torres sostuvo que González no es un militante cualquiera y que debería valorar el impacto de sus palabras. Señaló que resulta llamativo que participe en foros y medios que, según dijo, han atacado históricamente al PSOE. “Yo jamás lo haría”, afirmó.
¿Por qué el PSOE ha endurecido el tono contra su antiguo líder?
El malestar no surgió de manera aislada. Desde que González manifestó en el Ateneo de Madrid su intención de votar en blanco, las respuestas internas no han cesado. Durante los primeros días predominó la prudencia, pero este viernes el discurso se volvió más áspero.
La ministra de Igualdad, Ana Redondo, recuperó la conocida expresión de los “jarrones chinos” para sugerir que algunos expresidentes no siempre encajan en el escenario político actual. La frase aludió a una metáfora que el propio González utilizó en el pasado.

Por su parte, la ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez, aseguró que el González actual se encuentra “cada vez más lejos del sentir de los socialistas” y le pidió que reflexione sobre su posición. Aunque no habló de una salida explícita del partido, dejó abierta la puerta a una revisión personal.
No todos los miembros del Ejecutivo optaron por la confrontación directa. Félix Bolaños se limitó a recordar que el PSOE reconoce a González como un gran presidente. Milagros Tolón expresó respeto hacia su figura, aunque aclaró que no comparte sus declaraciones.
¿Existe una fractura más profunda dentro del socialismo español?
La controversia coincidió con otra disputa interna relacionada con el fallecido dirigente aragonés Javier Lambán. El líder madrileño del PSOE y ministro, Óscar López, sostuvo que la estrategia opositora de Lambán pudo influir en un mal resultado electoral reciente.
Las palabras generaron reacción inmediata. El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, calificó esos comentarios como “tremendamente injustos” y pidió una retractación. López, sin embargo, defendió que realizó un análisis político legítimo y subrayó el respeto personal hacia el dirigente aragonés.

Desde la oposición, el líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, aprovechó la disputa para cargar contra el Gobierno y defender la figura de Lambán. También el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, elevó el tono y calificó de “miserables” las declaraciones de López.
El cruce de reproches evidencia un momento de tensión interna en el socialismo español. Las diferencias entre históricos y actuales dirigentes han pasado del ámbito privado al debate público. La dirección del PSOE intenta proyectar unidad en torno al liderazgo de Sánchez, mientras las voces críticas mantienen su peso simbólico y su capacidad de incomodar.












