En esta noticia

Los cinco ciudadanos españoles excarcelados en Venezuela llegaron este viernes a Madrid tras casi dos años de detención en cárceles del régimen chavista.

El arribo se produjo en un clima político sensible, marcado por gestos de apertura parcial del nuevo poder en Caracas y por una renovada presión internacional para avanzar hacia una transición democrática plena.

La llegada coincidió con una intensa actividad diplomática del Gobierno español. El presidente Pedro Sánchez mantuvo contactos tanto con la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, como con el líder opositor Edmundo González Urrutia, a quienes trasladó el respaldo de España a una salida pacífica y dialogada de la crisis venezolana.

Los liberados, José María Basoa, Andrés Martínez Adasme, Miguel Moreno Dapena, Ernesto Gorbe Cardona y la hispanovenezolana Rocío San Miguel, aterrizaron en Barajas procedentes de Bogotá y se reencontraron con sus familias fuera del circuito habitual del aeropuerto.

El ministro de Exteriores, José Manuel Albares, celebró la noticia y destacó el valor humano del regreso.

El ministro español de Exteriores, José Manuel Albares, aseguró que España es "de lejos" el país del mundo que más hace por Palestina (Fuente: EFE / Juanjo Martín)

Sin embargo, desde la oposición venezolana y organizaciones de derechos humanos insistieron en que estas excarcelaciones no alcanzan para revertir la situación de cientos de presos políticos que continúan detenidos.

¿Qué alcance tiene la liberación de los cinco españoles?

La puesta en libertad de los ciudadanos españoles fue presentada por el nuevo gobierno venezolano como un gesto unilateral para “consolidar la paz y la convivencia pacífica”, tras la captura de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos.

En términos humanitarios, el impacto resultó inmediato para las familias y allegados.

Rocío San Miguel, detenida durante 23 meses en la prisión de El Helicoide, inició ahora un proceso de adaptación a la libertad. Sus allegados señalaron que sufrió tratos degradantes durante el encierro y que incluso debió someterse a una operación quirúrgica en condiciones extremas.

Pese a ello, referentes opositores remarcaron que la liberación de extranjeros no modifica el panorama general de represión. En centros de detención emblemáticos continúan alojados numerosos presos políticos venezolanos, muchos de ellos sin garantías judiciales ni información clara sobre su situación.

Para la oposición democrática, las excarcelaciones selectivas funcionan más como una señal hacia el exterior que como una transformación real del sistema político.

¿Cuál es el rol de España en la transición venezolana?

En este contexto, Pedro Sánchez expresó públicamente su apoyo a una “transición pacífica, dialogada y democrática, liderada por los propios venezolanos”.

Así se lo trasladó tanto a Delcy Rodríguez como a Edmundo González Urrutia, según confirmó en un mensaje difundido en la red social X.

El jefe del Ejecutivo español aseguró que España quiere acompañar a Venezuela en esta nueva etapa y contribuir a acercar posiciones entre las partes.

Se trata del primer contacto formal de Sánchez con las nuevas autoridades venezolanas tras la operación estadounidense que derivó en la captura de Maduro.

Desde la oposición, González Urrutia fue claro al marcar límites. Reclamó que cualquier apertura política debe incluir el reconocimiento explícito del resultado electoral de julio de 2024 y la liberación inmediata de todos los presos políticos. A su entender, sin esas condiciones no existe una transición creíble.

España, subrayó el líder opositor, ocupa una posición singular por su peso político y por la presencia de cientos de miles de venezolanos exiliados en su territorio.

Para la emigración, el respaldo español no puede quedar en gestos diplomáticos, sino traducirse en una presión sostenida para garantizar derechos y libertades en Venezuela.