En esta noticia

Durante años, una frase de Bill Bryson llamó la atención de muchos lectores. En Una breve historia de casi todo, el autor explica que una pequeña parte de la estática de una televisión sin sintonizar procede del origen del Universo. La idea parece una metáfora, pero tiene base científica.

Ese ruido está ligado al fondo cósmico de microondas, una radiación antigua que llena el espacio. Es una de las pruebas más importantes del Big Bang. Hoy se estudia con satélites y radiotelescopios, pero durante décadas también pudo colarse, de forma mínima, en la imagen nevada de los televisores analógicos.

Cómo escuchar el eco del Big Bang en una televisión antigua

La clave está en los canales sin señal. En los viejos televisores analógicos, al moverse a una frecuencia sin emisión, la pantalla mostraba nieve y el altavoz emitía un ruido áspero. Ese sonido no venía de una sola fuente. Era una mezcla de interferencias terrestres, ruido del propio aparato y señales débiles llegadas del espacio.

Según la explicación popular citada por Bill Bryson, cerca del 1% de esa estática podía relacionarse con el fondo cósmico de microondas. No era una grabación del Big Bang ni un sonido directo del inicio del Universo. Era una huella de la primera luz que pudo viajar libremente cuando el cosmos se volvió transparente.

La Agencia Espacial Europea describe el CMB como el resto enfriado de la primera luz que pudo moverse por el Universo. NASA señala que esa radiación se originó unos 380.000 años después del Big Bang, cuando el Universo dejó de ser una niebla densa y caliente.

Por eso, la frase de Bryson funciona tan bien. Convierte un fenómeno cotidiano en una puerta hacia la cosmología. Donde antes parecía haber solo ruido, había también una mínima señal de una etapa muy temprana del cosmos.

La estática de una televisión antigua está vinculada al fondo cósmico de microondas, una huella del origen del Universo.Fuente: ShutterstockShutterstock

¿Qué canales hay que buscar para oír esa señal?

No hay un canal concreto con nombre o número. La referencia apunta a cualquier canal analógico sin emisión. La señal aparece cuando el televisor no recibe una cadena y muestra la clásica nieve en pantalla.

Esto era posible en televisores antiguos con sintonizador analógico y antena. En la televisión digital actual, el proceso es distinto. Si no hay señal, lo normal es ver una pantalla negra, un aviso técnico o una imagen congelada. Los televisores modernos filtran y procesan la señal de otra forma, por lo que ya no muestran esa nieve de manera habitual.

El fenómeno tampoco permite aislar el origen del Universo con el oído. La estática contiene muchas fuentes de ruido. La parte cósmica es muy pequeña. Aun así, la explicación es correcta en su idea central: una fracción de esa interferencia procede de radiación de fondo que llega desde todas las direcciones del cielo.

El fondo cósmico de microondas tiene una temperatura actual cercana a los 2,7 kelvin. Es muy frío, porque el Universo se ha expandido durante miles de millones de años. Esa expansión estiró la luz antigua hasta convertirla en microondas.

El hallazgo que cambió la historia del Big Bang

La historia científica de esta radiación empezó con un ruido inesperado. En 1964, Arno Penzias y Robert Wilson trabajaban con una gran antena en los laboratorios Bell, en Estados Unidos. Detectaron una señal persistente que no podían eliminar. Revisaron el equipo, descartaron fallos y limpiaron la antena, pero el ruido seguía allí.

Ese ruido resultó ser el fondo cósmico de microondas. Su descubrimiento confirmó una predicción clave del modelo del Big Bang. En 1978, Penzias y Wilson recibieron el Premio Nobel de Física por esa medición.

Desde entonces, la observación del CMB se volvió una herramienta central para estudiar el cosmos. Misiones como COBE, WMAP y Planck midieron con enorme precisión sus pequeñas variaciones. Esas diferencias de temperatura ayudan a explicar cómo se formaron las primeras estructuras, de las que más tarde nacieron galaxias y cúmulos.

La imagen moderna del Universo temprano ya no depende de una televisión sin señal. Depende de instrumentos espaciales muy sensibles. Pero la vieja estática sigue siendo una forma simple de entender una idea profunda: el Universo conserva rastros físicos de su propia infancia.