La subida del precio de los alquileres es una preocupación constante en España, donde los precios han crecido de forma sostenida en los últimos años. A la vez, muchos inquilinos no conocen bien cómo funciona la actualización de la renta y qué puede ocurrir si la cláusula de revisión queda sin aplicar durante varios años.
Un abogado especializado en vivienda desató el debate en redes sociales cuando respondió a una pregunta de un usuario sobre si un propietario puede aplicar incrementos acumulados cuando no actualizó el alquiler en años.
Su explicación alerta sobre un escenario que muchos desconocen y que puede tener consecuencias económicas relevantes para los arrendatarios.
Qué ocurre si el propietario no actualiza el alquiler durante años
“Si el propietario se olvida de actualizarte el alquiler durante varios años, hasta cinco, te los puede actualizar todos de golpe”, afirmó en un vídeo de TikTok el abogado Alberto Sánchez, conocido por explicar legislación de vivienda en redes sociales, al responder una duda concreta sobre este escenario contractual.
La clave de esta posibilidad es que la actualización del alquiler no es automática ni obligatoria por ley; depende de que esté prevista en el contrato. El artículo 18 de la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) establece que la renta puede revisarse anualmente si así se pacta expresamente en el contrato, y que el arrendador debe notificar al inquilino con antelación cada revisión.
En la práctica, eso significa que si el contrato incluye una cláusula de actualización, el casero puede aplicar subidas basadas en índices oficiales. En España, desde el 1 de enero de 2025 ya no se usa el IPC como referencia para los contratos más nuevos; se aplica el Índice de Referencia para la Actualización de Arrendamientos de Vivienda (IRAV), publicado mensualmente por el Instituto Nacional de Estadística (INE) y diseñado para moderar incrementos desproporcionados.
Límites y normas que regulan la actualización de rentas
Fuentes especializadas explican que, incluso cuando exista una cláusula de actualización, el arrendador no puede reclamar pagos retroactivos de años anteriores que no notificó a tiempo, y sólo puede aplicar el incremento desde el mes siguiente a la notificación debida.
Además, si el contrato no contempla una cláusula de actualización de renta, el propietario no puede subir el alquiler durante la vigencia del contrato salvo acuerdo posterior entre las partes, por lo que el precio se mantiene estable mientras dure el arrendamiento.
El sistema actual de actualización también contempla límites y referencias que buscan proteger a los inquilinos: el IRAV sustituye al IPC para muchos contratos y suele situarse en torno al 2% anual, según datos oficiales, aunque este porcentaje puede variar mes a mes.
Estas reglas buscan equilibrar dos intereses opuestos: el derecho a la estabilidad de los inquilinos y la posibilidad de que los propietarios mantengan el valor real de sus rentas en contextos de inflación.
Por qué la falta de actualización puede ser un problema inesperado
Para muchos inquilinos, la idea de que el propietario “pueda subir todo de golpe” suena a abuso contractual. Pero el abogado aclara que esa posibilidad sólo existe si el contrato lo prevé y la notificación se hizo de acuerdo con la ley.
“Evidentemente tiene que venir prevista esta subida en el contrato de alquiler, si no viene nada no te lo podría subir”, señaló Sánchez en el mismo contexto de la explicación, subrayando la importancia de entender lo que se firma desde el inicio.
Las actualizaciones anuales suelen acordarse en función del nuevo índice de referencia o, en contratos más antiguos, del IPC o un índice pactado. En todos los casos, hay que respetar los límites y condiciones que marca la normativa vigente, para evitar que una subida acumulada se convierta en un conflicto legal entre propietario e inquilino.
En paralelo, el mercado del alquiler sigue sujeto a debates y propuestas normativas, como incentivos fiscales para que los propietarios congelen la renta al renovar contratos, una medida que el Gobierno español está impulsando para moderar la presión sobre los precios sin afectar negativamente a la oferta habitacional.